sábado, 23 de febrero de 2008
Escena 1, Acto III (Barak y La Mujer)
Robert Hale (Barak), Eva Marton (La Mujer)
Orquesta Filarmónica de Viena
Georg Solti, director

Richard Strauss (Munich, 1.864 - 1.949), fue un hombre con impresionantes condiciones para la música, que supo adaptarse a los acontecimientos históricos que le tocaron vivir, como fueron las dos guerras mundiales, compatibilizando la composición con la dirección de orquesta.

Poco después de la Primera Gran Guerra, Richard Strauss compuso, con libreto de Hugo von Hofmannsthal, "La mujer sin sombra", como culminación de una serie de proyectos que Strauss desarrolló durante años en torno a una ópera de carácter mágico y alegórico.

Hoy está considerada entre lo mejor de su producción escénica, con episodios de sublime inspiración.Su estreno tuvo lugar el 10 de Octubre de 1.919 en la Opera Estatal de Viena, con Franz Schalk como director musical, constituyendo un rotundo éxito.

La complejidad de su puesta en escena, sus especiales exigencias vocales, la amplitud del conjunto orquestal que requiere y su dificultad de comprensión, dada la multiplicidad de símbolos y alegorías que presenta, hace que sea una obra interpretada relativamente poco.

P E R S O N A J E S

El Emperador
Tenor
La Emperatriz
Soprano
La Nodriza
Mezzo-soprano
Barak, el Tintorero
Barítono
Su Mujer
Soprano
El Espíritu Mensajero
Bajo
La Voz del Halcón
Soprano


S I N O P S I S     A R G U M E N T A L


Ha transcurrido un año desde que el Emperador de las Islas del Lejano Oriente ha capturado una gacela blanca que se ha transformado en una hermosa mujer. Se trata de la hija del Príncipe de los Espíritus, Keikobad, y el Emperador la ha desposado. Su amor no ha sido recompensado con ningún nacimiento, pues la Emperatriz permanece mitad mujer mitad espíritu: no tiene sombra. Todos los meses, Keikobad envía un mensajero para saber si la situación ha cambiado.

A C T O    P R I M E R O

En el exterior del palacio, la Nodriza vela las habitaciones imperiales. El duodécimo mensajero anuncia la orden de Keikobad: si la Emperatriz no consigue una sombra antes de tres días, deberá volver al mundo de los Espíritus y el Emperador será transformado en piedra. La Nodriza, que odia a los humanos, se alegra con la noticia.

El día amanece. El Emperador parte para una cacería de tres días, en el curso de la cual espera recobrar el Halcón que perdió cuando la captura de la Emperatriz. Ordena a la Nodriza cuidar de su Ama.

La Emperatriz se despierta y sale del palacio. Oye la voz del Halcón anunciar la decisión de Keikobad. "La mujer no proyecta sombra. El Emperador será transformado en piedra". La Emperatriz pide ayuda a su Nodriza y las dos descienden hacia el mundo de los humanos a la búsqueda de una sombra.

La escena cambia al interior de la vivienda de Barak, un pobre Tintorero de la ciudad. Su Mujer se encuentra discutiendo con los tres hermanos deformes de Barak. Su miserable existencia la disgusta y aunque llevan tres años casados aún no tienen hijos. Barak espera que un nacimiento traiga felicidad a su matrimonio, pero su mujer declara que todavía no quiere ser madre. El Tintorero se va al mercado.

Aparecen la Emperatriz y la Nodriza, habiendo adivinado el dolor y frustración de la Tintorera. La Nodriza la duerme y hace aparecer ante ella una visión de lujo y riquezas que le promete a cambio de que la mujer le venda su sombra y renuncie para siempre a ser madre. Ellas estarán a su servicio durante tres días durante los cuales ella deberá rehusar a su esposo. La Mujer acepta. Después de preparar la cena de Barak y separar las camas del matrimonio, la Nodriza desaparece con la Emperatriz.

La Mujer tiene una visión en la que oye las voces y los lamentos de sus hijos no nacidos. Cuando Barak regresa a la vivienda la Mujer le impone dormir fuera de su lecho.

Barak, contrariado, decide armarse de paciencia. Fuera de la casa se oyen las voces de los vigilantes rindiendo homenaje al amor conyugal: "Los esposos que reposáis amorosamente, uno en los brazos del otro, sois el puente sobre el abismo, por el cual los muertos vuelven a la vida. ¡Qué vuestro amor sea santificado".
A C T O    S E G U N D O


Primer día de prueba para las dos parejas. Cuando Barak sale al trabajo, la Nodriza tienta a la Mujer con la imagen de un joven. La visión se desvanece cuando Barak regresa con un grupo de niños mendigos de la ciudad a los que da de comer. Su Mujer se enfurece.

La escena siguiente nos muestra al Emperador vagando de noche por el bosque. Ha encontrado al Halcón quién le lleva a la cabaña del halconero aislada en el bosque, donde la Emperatriz le ha dicho que pasaría los tres próximos días con la Nodriza. El Emperador sorprende a las dos mujeres entrando furtivamente y adivina que han estado en contacto con los humanos. Creyéndose traicionado quiere matar a su mujer, pero retrocede y se pierde en la oscuridad.

Segundo día. La Tintorera y la Nodriza esperan con impaciencia que Barak se vaya. Finalmente la Nodriza le hace beber un somnífero. La Mujer resiste las tentaciones que la Nodriza hace resurgir acabando por despertar a Barak, el cual intenta consolarla en vano. La Mujer le insulta a él y a su miserable trabajo y sale de la casa con la Nodriza. Barak observa que la Emperatriz se ha quedado en la casa con él.

Por la noche en la cabaña del halconero, la Emperatriz está acostada soñando. Reconoce que ha traicionado la confianza de su marido. En sueños ve al Emperador entrando en un templo con forma de caverna en cuyo interior se transforma en piedra. Ella quiere sacrificarse por él.

Tercer día. La oscuridad reina sobre la vivienda de Barak y sus ocupantes temen una inminente catástrofe. La Mujer revela a Barak todo lo ocurrido y le confiesa que ha vendido su sombra quedando estéril para siempre. Loco de rabia, Barak trata de matarla con una espada que le ha entregado la Nodriza, pero la Emperatriz dice que no puede aceptar la sombra y la Mujer arrepentida de su acción, afirma su amor por Barak. Una fuerza superior interviene entonces: el suelo se abre desapareciendo Barak y su Mujer. La Emperatriz y la Nodriza se desvanecen.

A C T O    T E R C E R O

El reino de Keikobad en el Mundo de los Espíritus.

En cautividad y sin posibilidad de verse, Barak y su Mujer se dan cuenta de su amor y de la necesidad que tienen el uno del otro. Una voz desde lo alto les conmina a ir uno en busca del otro. Una barca lleva a la Emperatriz y la Nodriza hasta los dominios de Keikobad. La Nodriza recomienda a la Emperatriz el evitar un enfrentamiento directo con su padre, pero ella rechaza la sugerencia y quiere someterse a juicio, entrando en el templo. La Nodriza permanece fuera, no atreviéndose a entrar. Se oyen las voces de Barak y su Mujer que tratan de encontrarse. Cuando la Nodriza llama a Keikobad un Espíritu Mensajero aparece y la condena a ser exiliada a ese mundo humano que tanto odia.

Sola y atemorizada la Emperatriz afronta la prueba suprema. Rehusa el agua dorada de la fuente porque está manchada por la sangre de Barak y su Mujer. Suplica a su padre que se aparezca ante ella, pero es el Emperador quien se presenta enteramente petrificado a excepción de sus implorantes ojos. Nuevamente se ofrece a la Emperatriz el agua dorada de la fuente: si la acepta, la sombra será suya y el Emperador salvado, pero Barak deberá morir. La emperatriz rehusa sacrificar víctimas inocentes mostrando así que se ha vuelto totalmente humana. Una sombra cae a sus pies. El Emperador se libra de su tumba de piedra uniéndose a su mujer a la vez que se oyen las voces de los niños no nacidos.

La decisión de la Emperatriz, libera también a Barak y su Mujer cuya sombra se transforma en un puente que salva el abismo que la separa de su marido. Los esposos estan por fin reunidos y la voz de los niños celebran el feliz acontecimiento.



Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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