Richard Strauss (Munich, 1.864 - 1.949), fue un hombre con impresionantes
condiciones para la música, que supo adaptarse a los acontecimientos
históricos que le tocaron vivir, como fueron las dos guerras mundiales,
compatibilizando la composición con la dirección de orquesta.
Poco después de la Primera Gran Guerra, Richard Strauss
compuso, con libreto de Hugo von Hofmannsthal, "La mujer sin sombra", como culminación
de una serie de proyectos que Strauss desarrolló durante años
en torno a una ópera de carácter mágico y alegórico.
Hoy está considerada entre lo mejor de su producción escénica,
con episodios de sublime inspiración.Su estreno tuvo lugar el 10 de
Octubre de 1.919 en la Opera Estatal de Viena, con Franz Schalk como director
musical, constituyendo un rotundo éxito.
La complejidad de su puesta en escena, sus especiales exigencias vocales, la amplitud del conjunto orquestal que requiere y su dificultad de comprensión, dada la multiplicidad de símbolos y alegorías que presenta, hace que sea una obra interpretada relativamente poco.
P E R S O N A J E S
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El Emperador
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Tenor |
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La Emperatriz
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Soprano |
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La Nodriza
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Mezzo-soprano |
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Barak, el Tintorero
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Barítono |
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Su Mujer
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Soprano |
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El Espíritu Mensajero
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Bajo |
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La Voz del Halcón
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Soprano |
S I N O P S I S A R G U M E N T A L
Ha transcurrido un año desde que el Emperador de las Islas del Lejano
Oriente ha capturado una gacela blanca que se ha transformado en una hermosa
mujer. Se trata de la hija del Príncipe de los Espíritus, Keikobad,
y el Emperador la ha desposado. Su amor no ha sido recompensado con ningún
nacimiento, pues la Emperatriz permanece mitad mujer mitad espíritu:
no tiene sombra. Todos los meses, Keikobad envía un mensajero para
saber si la situación ha cambiado.
Primer día de prueba para las dos parejas. Cuando Barak sale al trabajo,
la Nodriza tienta a la Mujer con la imagen de un joven. La visión se
desvanece cuando Barak regresa con un grupo de niños mendigos de la
ciudad a los que da de comer. Su Mujer se enfurece.
La escena siguiente nos muestra al Emperador vagando de noche por el bosque.
Ha encontrado al Halcón quién le lleva a la cabaña del
halconero aislada en el bosque, donde la Emperatriz le ha dicho que pasaría
los tres próximos días con la Nodriza. El Emperador sorprende
a las dos mujeres entrando furtivamente y adivina que han estado en contacto
con los humanos. Creyéndose traicionado quiere matar a su mujer, pero
retrocede y se pierde en la oscuridad.
Segundo día. La Tintorera y la Nodriza esperan con impaciencia que
Barak se vaya. Finalmente la Nodriza le hace beber un somnífero. La
Mujer resiste las tentaciones que la Nodriza hace resurgir acabando por despertar
a Barak, el cual intenta consolarla en vano. La Mujer le insulta a él
y a su miserable trabajo y sale de la casa con la Nodriza. Barak observa que
la Emperatriz se ha quedado en la casa con él.
Por la noche en la cabaña del halconero, la Emperatriz está
acostada soñando. Reconoce que ha traicionado la confianza de su marido.
En sueños ve al Emperador entrando en un templo con forma de caverna
en cuyo interior se transforma en piedra. Ella quiere sacrificarse por él.
Tercer día. La oscuridad reina sobre la vivienda de Barak y sus ocupantes
temen una inminente catástrofe. La Mujer revela a Barak todo lo ocurrido
y le confiesa que ha vendido su sombra quedando estéril para siempre.
Loco de rabia, Barak trata de matarla con una espada que le ha entregado la
Nodriza, pero la Emperatriz dice que no puede aceptar la sombra y la Mujer
arrepentida de su acción, afirma su amor por Barak. Una fuerza superior
interviene entonces: el suelo se abre desapareciendo Barak y su Mujer. La
Emperatriz y la Nodriza se desvanecen.
El reino de Keikobad en el Mundo de los Espíritus.
En cautividad y sin posibilidad de verse, Barak y su Mujer se dan cuenta de su amor y de la necesidad que tienen el uno del otro. Una voz desde lo alto les conmina a ir uno en busca del otro. Una barca lleva a la Emperatriz y la Nodriza hasta los dominios de Keikobad. La Nodriza recomienda a la Emperatriz el evitar un enfrentamiento directo con su padre, pero ella rechaza la sugerencia y quiere someterse a juicio, entrando en el templo. La Nodriza permanece fuera, no atreviéndose a entrar. Se oyen las voces de Barak y su Mujer que tratan de encontrarse. Cuando la Nodriza llama a Keikobad un Espíritu Mensajero aparece y la condena a ser exiliada a ese mundo humano que tanto odia.
Sola y atemorizada la Emperatriz afronta la prueba suprema. Rehusa el agua dorada de la fuente porque está manchada por la sangre de Barak y su Mujer. Suplica a su padre que se aparezca ante ella, pero es el Emperador quien se presenta enteramente petrificado a excepción de sus implorantes ojos. Nuevamente se ofrece a la Emperatriz el agua dorada de la fuente: si la acepta, la sombra será suya y el Emperador salvado, pero Barak deberá morir. La emperatriz rehusa sacrificar víctimas inocentes mostrando así que se ha vuelto totalmente humana. Una sombra cae a sus pies. El Emperador se libra de su tumba de piedra uniéndose a su mujer a la vez que se oyen las voces de los niños no nacidos.
La decisión de la Emperatriz, libera también a Barak y su Mujer cuya sombra se transforma en un puente que salva el abismo que la separa de su marido. Los esposos estan por fin reunidos y la voz de los niños celebran el feliz acontecimiento.
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