Renata Tebaldi, una voz que detrás de su belleza paradisíaca esconde
poder, alguna vez un crítico norteamericano así la definió. Arturo Toscanini se
refería a ella como la voce d’angelo y
Richard Bonynge, en l999, cuando le preguntaron quien era la mejor voz que
había escuchado respondió Kirsten Flagstad y Renata Tebaldi.
Montserrat Caballé al mencionar sus tres recuerdos más grandes en la ópera
señaló en primer lugar el final de una función de la Tebaldi en el Liceo de
Barcelona en los años 50 y Giuseppe Di Stefano en una oportunidad dijo que
Renata Tebaldi, junto con Rosa Ponselle, podía considerarse como la voz de
soprano spinto más perfecta.
Mario Del Monaco, en una de sus últimas entrevistas cuando le preguntaron
cuales fueron las más grandes sopranos con las que había cantado contestó: sin
lugar a dudas María Callas y Renata Tebaldi y sobre la última dijo: una voz de
incomparable pureza y esplendor. Cuando cantaba dúos con Renata me distraía y a
veces me olvidaba de mi parte por escuchar esa voz.
En cierta ocasión Birgit Nilsson dijo que asistió a una función de Tosca con
Tebaldi y quedó atónita y decía que era la única que tenía el llamado belting
o ringing forte, o sea el fortissimo agudo grande y con punta,
como el de ella.
Marilyn Horne, Martina Arroyo, Giulietta Simionato, Carlo Bergonzi, Joan
Sutherland, Caterine Malfitano o Aprile Millo son algunos de una lista de grandes
que al preguntarles sobre una gran voz, alguna vez respondieron Renata Tebaldi.
El afamado crítico Rodolfo Celletti escribió que después de ella no hubo otra
voz similar por belleza de tono, cremosidad, color y amplitud, una voz de
belleza suprema en el timbre, en el acento y en el legato.
Andrew Stewart, por su parte, ha afirmado que la esencia de su arte se basaba
en la habilidad de cantar del do central al do agudo sin cambiar color y sin
perder cuerpo. (Tebaldi misma una vez dijo que sentía que su éxito se debía a
la homogeneidad de su voz explicando "Tengo esta voz, que es igual desde
el principio hasta el final, sin un hueco en el medio"). El crítico inglés
continuaba hablando de la maravilla de la colocación, el redondeo y el legato
perfectos y terminaba explicando qué es tener squillo (es decir, voz con
punta o timbre incisivo) , dando como ejemplo las voces de Tucker,
Del Monaco, Tebaldi y sin squillo Bergonzi, Freni, Sutherland,
entre otros.
Patrick O'Connor pensaba que no importa cuán sofisticada sea la técnica de
grabación, aún así, voces tan lujosas e importantes como las de Tebaldi o
Nilsson nunca han podido ser registradas en el disco en su real dimensión.
Afirmaba que sus notas altas tenían tanto cuerpo que en el estudio los técnicos
de sonido le pedían que se alejara o girara la posición de los micrófonos.
Su gloriosa carrera es bien conocida. Fue una auténtica opera star. A
los dos años de su debut (1944) su nombre ya era famoso. Junto con María Callas
fue la diva numero uno de los años 50 y 60.Cantó en todo el mundo y en los
teatros más importantes. Fue la reina de la Met de Nueva York en el repertorio
italiano durante dieciocho años (1955/1973), Allí la apodaban Miss Sold out (la "señorita entradas agotadas"). Estrella en la Scala entre 1946 y 1955 con
una rentrée en 1959/60 y dos últimos conciertos en 1974 y 1976. Gran favorita
en el San Carlo de Nápoles entre 1948 y 1962 y una memorable rentrée en 1967
con "La Gioconda". Actuaciones memorables en la Ópera de Roma y el
Comunale de Firenze entre 1947 y 1962. También en la San Fracisco Opera, Lyric
Opera de Chicago y todo Estados Unidos. También actuó en Londres, Paris, Viena,
Barcelona, Alemania, Japón y Sudamérica, etc.
Cantó con los más grandes tenores de su época: Lauri Volpi, Vinay, Gigli, Del
Monaco, Tucker, Björling, DiStefano, Corelli, Bergonzi, Kraus, Gedda, Vickers,
hasta Domingo a finales de los 60. Toscanini, De Sabata, Serafin, Mitropoulos,
Solti, Karajan, Giulini, Metha, fueron algunos de los grandes que la dirigieron.
Junto con María Callas fue la cantante de su época que más discos grabó (29
operas completas y 13 recitales).
En cuanto a su personalidad artística se podría decir entre otras cosas que,
a diferencia de la aproximación psicológica que hacía Callas de los
personajes, con diferentes recursos, como emplear una voz distinta para cada
papel, Tebaldi siempre hacía de ella misma (si se la escucha con atención se
advierte que su canto tiene mucha sinceridad).
Mientras la Callas podía expresar vulnerabilidad porque tenía una voce
piangente o con lagrima (era excelente en las heroínas clásicas como
Sonnambula, Lucía, Norma, Puritani, etc.), la Tebaldi tenía una voz suntuosa
que unida a su bello rostro, figura estatuaria y amatronada era la cantante
ideal para los roles heroicos del melodrama verista o el ultimo Verdi (por ej.
Leonora de Forza, Aída, Tosca, Maddalena di Coigny o Adriana).
En su extensa discografía destacan muchas grabaciones donde se la encuentra en
excelente forma y con interpretaciones que ya son clásicas por ejemplo: Aída
(Erede, 1952), La fanciulla del west (Capuana, 1958), Otello (Erede, 1954),
Andrea Chénier (Gavazzenni, 1957), Don Carlos (Solti, 1965), Madama Butterfly
(Serafin, 1958), etc.
Por último, es indispensable hacer hincapié en los numerosos registros en vivo
que existen de la cantante para aquellos que todavía no los conocen.
A continuación se relaciona un listado de versiones donde verdaderamente
sorprende y es difícil igualarla y donde se puede apreciar a esta inmensa
cantante: