sábado, 08 de marzo de 2008

Emil Gilels interpreta una de las obras más populares del compositor tardorromántico ruso Serguei Rachmaninov, el Preludio conocido como "Las campanas de Moscú", Op. 3/2, porque en él parecen escucharse doblar las campanas en una noche fría y oscura. Los pesados acordes iniciales contrastan con una tensa sección intermedia que desemboca nuevamente en los obsesivos acordes del inicio.

Un Preludio es una pieza musical breve, usualmente sin una forma interna particular, que puede servir como introducción a los siguientes movimientos de una obra, que suelen ser más complejos. Muchos preludios tienen un continuo "ostinato" de tipo rítmico o melódico como base, aunque también los hay de estilo improvisatorio. En ocasiones el término "preludio" puede referirse a la obertura de una ópera, un oratorio o ballet.

En su origen el Preludio consistía en la improvisación que hacían los músicos con sus instrumentos para comprobar la afinación. En los siglos XVI o XVII los Preludios no estaban ligados a ninguna obra y tenían un carácter improvisado. Cuando se asienta como forma musical, el Preludio se convierte en una pieza que sirve de introducción a otra más extensa.

En el siglo XVIII el Preludio se asocia a la fuga gracias a J.S.Bach, que en su monumental obra "El clave bien temperado" (que consta de 48 preludios y fugas, divididos en dos cuadernos) explora las bases de la tonalidad.

En el siglo XIX el Preludio se constituye como forma independiente, normalmente para piano, gracias a Chopin (24 preludios, opus 28). Posteriormente otros autores, como Rachmaninov, Debussy, Villa-Lobos o Shostakovich realizarían nuevas aportaciones en el campo de esta forma musical breve.
Publicado por jrtapia @ 18:00  | Formas musicales
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