jueves, 13 de marzo de 2008

Orquesta Sinfónica de Londres
Valery Gergiev, director


Compuesta en 1869 se trata en realidad de un poema sinfónico, es decir, una obra instrumental en la que el autor utiliza los instrumentos de la orquesta para narrar la historia, adecuando cada sección musical a los momentos escogidos del relato, pero sin utilizar la voz humana. La técnica que utilizan los compositores para la composición de un poema sinfónico se asemeja mucho a la que se utiliza en el cine (aunque en 1869 faltaban aun 58 años para la invención del cine sonoro). 

    Naturalmente, si un oyente escucha un poema sinfónico sin conocer nada de la historia en la que está basado, no la va a adivinar solo por el sonido de los instrumentos. Por eso, lo más recomendable para disfrutar al máximo de una obra como esta es conocer de antemano el relato que la inspiró y tratar de reconocer en los diferentes pasajes musicales cada una de las escenas del drama. Este planteamiento formal le da al compositor bastante libertad para escoger las escenas que, a su juicio, resultan más interesantes desde el punto de vista musical. De hecho, Chaikovski se toma ciertas licencias a la hora de modificar algunos detalles del drama original.

   Hay que decir que el compositor ruso tardó diez años en dar forma definitiva a esta obra, realizando durante ese tiempo sucesivas correcciones al tiempo que se iba estrenando, con notable éxito, en las principales ciudades europeas. No le hicieron sombra ninguna de las 16 óperas (por lo menos) que ya se habían escrito sobre este mismo argumento, en cambio, sí tuvo que 'competir' con el Romeo y Julieta compuesto por Berlioz, que llegó a estrenarse en Rusia alcanzando gran celebridad. Es posible que ese sea el motivo de que Chaikovski realizara las modificaciones que hemos mencionado, para adaptar su obra a los gustos del público de la época, hasta dejarla en 1879 como hoy la conocemos.

   Tratándose de una obra en forma de poema sinfónico, es de rigor que el autor utilice diferentes melodías para los diferentes personajes. Así tenemos el tema de Romeo, el de Julieta, el del destino, el de la rivalidad entre las dos familias, etc. Si se presta un poco de atención, se observará que la parte central de esta música contiene el tema más célebre de todos, que se ha convertido por méritos propios en todo un estandarte musical del amor.

    En este fragmento aparece el tema principal de la obra, interpretado por los violines, mientras las trompas realizan un motivo en segundas descendentes. La complejidad de la textura orquestal es considerable, de modo que si nos fijamos bien podemos identificar, por ejemplo, los instrumentos de viento madera realzando algunos pasajes. En el punto culminante de esta larga melodía podemos escuchar los timbales, que proporcionan un dramatismo extraordinario (repárese también en la utilización que hace Chaikovski de la dinámica -crescendo, diminuendo- para acentuar la tensión musical en determinados momentos.



Publicado por jrtapia @ 8:00  | La orquesta
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