Una de las pocas composiciones de Ravel creadas directamente para orquesta fue
"La Valse", una pieza vibrante que evoca la nostalgia de los
deslumbrantes salones de baile colmados de bailarines que giran en
gozoso abandono hasta que la música comienza a convertirse en acordes
estridentes que describen la decadencia de la sociedad después de la
Primera Guerra Mundial, todo lo cual señala el paso a la desesperación
y la tragedia. "La Valse", la apoteosis del vals, también fue
arreglada para piano a solo y para dos pianos, y hay una versión de
ballet en un acto.
Aunque es costumbre comparar a Ravel con Debussy, los estilos de ambos
compositores son muy distintos. Debussy halló gran parte de su
inspiración en la naturaleza; Ravel, en las danzas del pasado y el
presente, en España y otros países lejanos. Mientras Debussy se
complació en las formas nuevas e indefinidas, las armonías modernas de
Ravel tienen raíces clásicas. Sus orquestaciones se caracterizaron por
una claridad excepcional. También se le consideró uno de los grandes
innovadores de la composición pianística. Aunque no apasionada, la
música de Ravel es elegante, colorida, a veces ingeniosa, y siempre
perfecta como una joya de gran calidad.
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