Jean-Yves Thibaudet, piano Takashi Harada, Ondas Martenot Orquesta Sinfónica della Scala Riccardo Chailly, director
Olivier Messiaen ha sido una de las figuras mas destacadas de la
composición del siglo XX. En sus obras emplea con frecuencia elementos
de culturas extra-europeas. Ejemplo de ello son los ritmos hindúes que
incorpora en su obra para órgano "La Ascención" y, en especial, la
orquestación a imitación del gamelán de la Sinfonía Turangalîla. Más
tarde incluiría en sus composiciones procedimientos y materiales
provenientes de culturas dispares, como la japonesa o la andina.
De origen francés, Messiaen fue un compositor y organista
caracterizado por sus profundas creencias cristianas y su vocación
pedagógica, además de ser ornitólogo aficionado. En su música, como
explica en su ensayo "Técnica de mi lenguaje musical", se mezclan la fe
cristiana, los ritmos de los cantos devocionales hindúes y el canto de
los pájaros. Messiaen estudió en el Conservatorio de París donde luego
enseñaría armonía, análisis y composición a las nuevas generaciones de
compositores de posguerra. Entre sus alumnos más notables están
Stockhausen, Boulez y Xenakis. Se suele asociar a Messiaen con un grupo
denominado en 1936 "La Jeune France" que pretendía una vuelta al
humanismo universal y espiritual en la música, el cual estaba formado
por el propio Messiaen, además de Jolivet, Daniel-Lesur y Baudrier.
Messiaen evolucionó desde un estilo heredado de Debussy a las técnicas
del serialismo integral, para terminar poniendo un sello propio en sus
obras.
La Sinfonía Turangalîla fue compuesta entre 1946 y 1948. Fue un encargo de Serge Koussevitski. El estreno
tuvo lugar en Boston, el 2 de diciembre de 1949 bajo la dirección de
Leonard Bernstein. Es una obra poco interpretada en concierto debido a
las dificultades técnicas que implica, tanto para los solistas como la
orquesta, pero al mismo tiempo es una composición dotada de gran
encanto, arrastre entre el público y espectacularidad.
Turangalîla es una palabra compuesta procedente de dos raíces del
antiguo sánscrito:'Turanga' que se refiere a tiempo, movimiento y de
manera especial al ritmo (el elemento preponderante en la partitura) y
'lila' que significa acto, acción o juego, por lo que 'Turangalîla'
vendría a significar algo así como “himno de amor” o “himno de alegría”
Esta Sinfonía es una obra de grandes proporciones, pues está
dividida en diez partes y su duración casi alcanza los noventa minutos.
Fue un encargo de Serge Koussevitzky para la Orquesta Sinfónica de
Boston, de la que el maestro ruso era entonces director titular.
Messien basó su obra en la leyenda de Tristán e Isolda, en la que es
tanto el amor que forzosamente se culmina en la muerte. Messiaen
invirtió en esta obra todos sus antecedentes, y aunque la escribió
después de estar en un campo de concentración, el aspecto religioso que
ese hecho propició en sus obras posteriores no puede advertirse tan
claramente en Turangalîla, aunque está llena de elementos místicos.
Asimismo, se puede advertir la enorme influencia que tuvo en él el
canto de los pájaros. Fue un gran ornitólogo y en casi todas sus obras
ese es un elemento constante. Fue una de sus obsesiones.
La Sinfonía Turangalîla está considerada como un "monumento
inabarcable" dentro de la producción de Messiaen, con una riquísima
paleta orquestal, en la que destaca especialmente la presencia de
abundante percusión (celesta, vibráfono, glockenspiel y otros
metalófonos percutidos), así como de los instrumentos solistas (Ondas
Martenot y piano). Aunque lleva el título de sinfonía, sus
características son más propias de un concierto de piano, al ocupar
este instrumento el 70 por ciento del protagonismo. Es destacable el
empleo que Messiaen hace de las percusiones en una época en la cual
eran poco utilizadas, lo que la hace una obra de gran vigencia, así
como de las Ondas Martenot, instrumento monofónico inventado en la
década de los 20 del siglo pasado por el francés Maurice Martenot y que
consiste en un teclado, un altavoz y un generador de baja frecuencia.
El resultado final de todo lo anterior se traduce en la obtención de un
colorido musical que recuerda al de las orquestas gamelán de Bali, pero
en combinación con unos materiales rítmicos y armónicos muy originales
que consiguen un impacto de gran efecto en su conjunto.
Los tiempos de esta sinfonía son:
1. Introduction. Modéré, un peu vif
2. Chant d’amour 1. Modéré, lourd
3. Turangalîla 1. Presque lent, rêveur
4. Chant d’amour 2. Bien modéré
5. Joie du Sang des Étoiles. Vif, passionné avec joie
6. Jardin du Sommeil d’amour. Très modéré, très tendre
7. Turangalîla 2. Un peu vif, bien modéré
8. Développement d’amour. Bien modéré
9. Turangalîla 3. Bien modéré
10. Final. Modéré, presque vif, avec une grande joie
La Sinfonía Turangalîla tiene una forma parecida a la de un concierto para dos solistas (piano y ondas Martenot) y orquesta. Recorre en sus diez partes una abierta
gama de recursos. La tonalidad clásica y diversos modos del atonalismo
conviven en una relación fluida, con polarizaciones que no excluyen las
gradaciones intermedias, como la oposición de tríadas perfectas y el
libre vuelo lineal. Una cuidada trama formal guía la recurrencia de
ideas y temas. Una orquestación variadísima sostiene y recrea un
material de interés y calibre diverso.Su ejecución, que abarca unos
ochenta minutos sin tregua, plantea lógicamente un concierto con esta
sola obra y una única parte. Poseedora de grandes dificultades de
ejecución y concertación, exige una orquesta de pericia y entrega
parejas en todas sus filas.
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