Itzhak Perlman, violín
Yo-Yo Ma, violonchelo
Orquesta Sinfónica de Boston
Seiji Ozawa, director
Las “Danzas eslavas” opus 46 y opus 72” son dos colecciones, de ocho danzas cada una, escritas para piano y posteriormente orquestadas. Al estilo de las “Danzas húngaras” de Brahms, fue este compositor alemán quien sugirió a Dvorák como la figura ideal para realizar el encargo (del editor Simrock) de una colección con aires eslavos.
El éxito de la primera colección (opus 46) llevó a Simrock, ocho años más tarde, a repetir la petición a Dvorák sobre otras ocho nuevas danzas. El compositor checo accedió, a pesar de algunas reiticencias, a componer otro nuevo ciclo de ocho piezas (el opus 72).
El primer grupo de danzas pertenece al período eslavo de Dvorák, de carácter específico checo (skocna, furiant, susedska, etc.). El segundo cuaderno incluye ya danzas de otros países eslavos (Polonia, Eslovaquia, Serbia). La base de la inspiración en el folklore moravo llevó a Dvorák a crear melodías imitadoras de los temas auténticos, pero sin perder la naturalidad y el sabor propio que un son original pueda ofrecer.
El encanto inmediato y la calidad musical fueron la razón inmediata de la exitosa acogida de estas obras en general (a pesar de que las del opus 72 poseen una mayor densidad en la expresión) y no desmerecen, de ningún modo, con respecto al conjunto de las creaciones de Dvorák.