domingo, 23 de marzo de 2008

David Daniels, contratenor
Orquesta de la Metropolitan Opera de Nueva York
Julius Rudel, director

David Daniels nació en Spartanburg, Carolina del Sur, hijo de dos cantantes de ópera. Comenzó, como otros tantos contratenores, cantando como soprano, cuando era niño, cambiando posteriormente su voz a tenor. Se formó en el Cincinnati College Conservatory of Music. Al no encontrar comodidad en su tesitura como tenor, se orientó hacia la tesitura de contratenor durante sus estudios de Bachelor in Music en la Universidad de Michigan.

Daniels, hizo su debut profesional en 1992. En 1994 cantó el papel de Nerone en la Glimmerglass Opera. En 1997, el ganó el Richard Tucker Award. En 1999, hizo su debut en la Metropolitan Opera como Sesto en Giulio Cesare. Su repertorio incluye títulos como Giulio Cesare, Arsace en Partenope, el rol principal de Tamerlano y Arsamene en Xerxes. En la Opera Estatal de Baviera (Múnich) ha cantado los roles titulares de Rinaldo (2001) y Orlando (2006) así como David en el oratorio Saúl. Anteriormente había interpretado un exitoso Nerone en L'Incoronazione di Poppea de Monteverdi.

El repertorio de Daniels trasciende del barroco, con títulos, cuyos protagonistas están asociados a la voz de contratenor, como Oberón en Midsummer Nights Dream de Benjamin Britten y Orfeo en Orfeo ed Euridice de Gluck. Y el rol mozartiano de Farnace en la ópera Mitridate, re di Ponto.

Además del mundo operístico, David Daniels, ha trabajado en el campo del lied y el recital. Frecuentando un repertorio no usual para los contratenores, especialmente las "Noches de estío" de Berlioz y obras de Poulenc.

Considerado de manera unánime como uno de los dos o tres contratenores más importantes del panorama actual, su carrera está cimentada en una solidez escénica incomparable. Frente a otros contratenores destacados, que presentan unas prestaciones apabullantes en grabación de estudio, pero que no están a la misma altura en directo (aspecto muy criticado, por ejemplo, a Andreas Scholl), Daniels se mueve como pez en el agua en escena, como demostró ya en 1996 en el complicado y polémico montaje de Peter Sellars para el oratorio Theodora de Haendel (Festival de Glyndebourne) bajo la batuta de William Christie. Esta cierta rivalidad con Scholl se expresa también en el deseo de Daniels de no encasillarse en la música antigua, habiendo grabado, por ejemplo, piezas de Berlioz, Ravel y Fauré. Su voz es plena y agradable al oído, con una gran riqueza tímbrica, fraseo elegante, un tanto amanerado en ocasiones, pero siempre eficaz en rubatos e improvisaciones. Destaca su volumen, inusualmente alto en comparación con otros contratenores, así como una homogeneidad de registro ciertamente admirable. Técnicamente muy dotado, basa sus interpretaciones sin embargo en una musicalidad innata que refleja tanto en el estudio como sobre el escenario.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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