Cornelia Oncioiu, mezzosoprano
Jean-Marc Bouget, piano
La ópera de Gioacchino Rossini (Pésaro, 1792 – París, 1868) se tituló inicialmente "Almaviva, ossia l'Inutile Precauzione" (Almaviva o la Inútil Precaución) para evitar la coincidencia con la ópera "Il Barbiere di Siviglia" (San Petersburgo 1782) del compositor italiano Giovanni Paisiello (1741 - 1815)
El libreto, de Cesare Sterbini Romano, se basa en la obra teatral "Le Barbier de Séville" (1775) del comediógrafo francés Pierre Augustin Caron de Beaumarchais (1732 - 1799). Es una ópera bufa en dos actos, de 105 y 60 minutos de duración respectivamente.
Se estrenó el 20 de febrero de 1816 en el teatro Torre Argentina de Roma, bajo la dirección del propio compositor y el papel de Almaviva fue cantado por el famoso tenor sevillano Manuel García. La noche del estreno fue un rotundo fracaso, en parte debido a continuos abucheos de los partidarios de Paisiello. La segunda representación, ya sin el autor, fue un triunfo.
La obertura original resultó ser un fracaso y Rossini la tuvo que sustituir por la que ya había utilizado en sus óperas "Aureliano en Palmira" (1813) y "Elisabetta, Regina d'Inghilterra" (1815) y que es la que triunfalmente ha llegado hasta nuestros días.
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Una voce poco fa qui nel cor mi risuonò; il mio cor ferito è già, e Lindor fu che il piagò. Sì, Lindoro mio sarà; lo giurai, la vincerò. Il tutor ricuserà, io l'ingegno aguzzerò. Alla fin s'accheterà e contenta io resterò Sì, Lindoro mio sarà; lo giurai, la vincerò. Io sono docile, son rispettosa, sono obbediente, dolce, amorosa; mi lascio reggere, mi fo guidar. Ma se mi toccano dov'è il mio debole, sarò una vipera, sarò e cento trappole prima di cedere farò giocar!
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Hace poco una voz en el corazón me resonó; mi corazón herido está ya y fue Lindoro quien lo lastimó. Si, Lindoro mío será, lo juré y me saldré con la mía. El tutor se negará, yo mi ingenio aguzaré. Al final se calmará y contenta quedaré. Si, Lindoro mío será, lo he jurado, y me saldré con la mía. Yo soy dócil y respetuosa, soy obediente, dulce, amorosa, me dejo gobernar, me dejo guiar. Pero si me tocan en mi punto flaco seré una víbora, lo seré, y de cien trampas me serviré antes de ceder. |