lunes, 07 de abril de 2008

American Ballet Theatre
Gillian Murphy y Ángel Corella

Si Giselle es la cumbre de los ballets del romanticismo inicial, El lago de los cisnes es la culminación de los ballets del período postromántico. En él confluyen los ideales e inquietudes que agitaron aquel movimiento decimonónico: fantasía, clima legendario, misterio, redención por el amor, fatalidad, idealismo y desmesura.

Por su parte, Marius Petipa y su colaborador Lev Ivanov lograron con esta obra un paradigma de la llamada danza académica, envolviendo con un brillante y temperamental virtuosismo las ideas coreográficas más puras y dinámicas de forma que El lago de los cisnes se constituye ya en espejo de lo que debe ser la técnica, la belleza y la responsabilidad de la disciplina clásica.

Acto I

Jardín del castillo del Príncipe Sigfrido. Se celebra la fiesta de su vigésimoprimer cumpleaños. Su madre, la Reina, le recuerda que ha llegado el momento de que escoja esposa, lo que debe hacer entre las jóvenes que, al día siguiente, van a participar en el baile de la corte. Pero ni las advertencias de su madre ni las alegres danzas festivas logran distraerle la profunda melancolía que le invade.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Danza
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