lunes, 07 de abril de 2008

Publicado por jrtapia @ 19:59





Krystian Zimerman, piano

El año 1798 fue memorable en la historia de las sonatas pianísticas beethovenianas, pues en él fueron compuestas o concluidas nada menos que siete de ellas, entre ellas las tres para piano y violín, op. 12. Si, como es lo más probable, la magnífica Séptima Sonata nació en los primeros meses del mencionado año, la creación de la Octava, la célebre “Patética”, la siguió inmediatamente. La publicación de ambas obras estuvo separada por más de un año, pues la Sonata opus 13 no se publicó hasta el 18 de diciembre de 1799, editándose entre ambas el Trío para piano, clarinete y violoncelo, Op. 11, y las tres indicadas Sonatas para piano y violín, Op. 12, dedicadas a Salieri, de quien el gran músico de Bonn recibía aún lecciones de estilo vocal.

La Sonata “Patética” adquirió fama desde el mismo momento en que fue publicada, a lo que tal vez ayudó su sugerente título, único debido al autor, pues las sonatas “Claro de luna”, la “Aurora” y la “Appasionata”, tan populares como aquella, recibieron sus títulos por mor del capricho ajeno. En el referido título de “Patética”, el adjetivo parece indicar pasión, desde luego, pero pasión atormentada, dolorosa, profunda, capaz de conmover intensamente. La opinión más aproximada a lo que Beethoven pretendía es, quizá, la de Reinecke, con el que coinciden otros muchos. Dicho compositor y profesor alemán afirmaba que a ese calificativo de “patética” responde solamente el primer tiempo. Realmente, en el sereno y plácido adagio el “pathos” desaparece por completo, fuera de algún acento pasajero y el rondó, si se recuerda por unos instantes, se halla muy atenuado y suavizado, casi hasta la amabilidad. Asimismo, es cierto que numerosas composiciones, o fragmentos de ellas entre las escritas por el autor, ofrecen un carácter todavía mucho más patético que el primer tiempo de esta sonata, aunque Beethoven no las aplicara tal calificativo.

La primera edición de la Octava Sonata para piano apareció con el siguiente epígrafe y dedicatoria: Grande Sonate pathétique, pour le Clavecin or Piano-forte, composée et dédiée a Son Altesse Mongseigneur le Prince Charles de Lichnowsky, par Louis Van Beethoven. Oeuvre 13. Joseph Eder am Graben.

El último nombre era el del editor de la obra y el de Lichnowsky correspondía al Príncipe, gran amateur y mecenas generoso, cuyo palacio de Viena era frecuentado por los más eminentes artistas. Sus conciertos semanales tenían fama en todo el imperio por la calidad de la música que en ellos se escuchaba y la de los instrumentistas que participaban. Lichnowsky fue uno de los más fieles amigos que Beethoven tuvo desde su juventud, llegando en su afecto y admiración por el compositor a alojarlo en su propio palacio durante algún tiempo. En agradecimiento a dicho personaje, al cual ya dedicara Beethoven su opus nº 1, le dedicó también esta sonata además de otras importantes obras posteriores, como la segunda sinfonía.

La Sonata Patética contiene tres movimientos:

   1. Grave; allegro di molto e con brio

   2. Adagio cantabile

   3. Rondo: allegro

El primer movimiento arranca con una introducción (Grave),lo que sucede por primera vez en la producción de Beethoven. El Grave suscita sentimientos de dolor atenuados por momentos de luz. Ligado de manera orgánica a la introducción, aparece el Allegro molto e con brio, con un comienzo tormentoso, violentamente dramático y apasionado. Como ocurre con frecuencia en Beethoven, este primer tema es contrapuesto a otro tema más melódico y expresivo. El tema de la introducción aparece nuevamente antes de una sección de desarrollo, y nuevamente antes de la coda final. La tensión emocional del movimiento, concentrado, extenso y complejo, no se había dado nunca anteriormente en la literatura pianística.

El famoso segundo movimiento, Adagio cantabile, es de una sosegada belleza y suavidad, aparentemente simple pero armónicamente densa. La idea principal se puede encontrar en otras obras de Beethoven como el Cuarteto Op.18 nº 2 y en el Septimino Op. 20. El último movimiento, Rondo: Allegro , es rico en inventiva y delicadeza, aunque de carga emocional inferior a la de los dos intensos movimientos anteriores .

Los expertos destacan la unificación temática de la Sonata a partir de una célula cíclica, que aparece en todas sus secciones: el núcleo temático del Grave se reproduce en el Allegro, y el segundo tema del Allegro es una amplificación del Grave. También es la base del final de la melodía del Adagio cantabile y del tema principal del Rondo. De esta iniciativa genial, notablemente explotada y desarrollada más tarde por diversos maestros (Cesar Franck, especialmente) daría después Beethoven otras pruebas aún más admirables y decisivas. Ese motivo básico de la Patética es un diseño ascendente formado por cuatro notas (sol, do, re, mi bemol), las cuales engendran varios de los temas principales o se encuentran contenidas en ellos de modo sugerente. Vincent d’Indy, quien no concedía a la música de esta obra especial importancia en relación con otras de sus contemporáneas, reconocía que su arquitectura era extraordinaria para su época.

Enlace a la partitura de la Sonata (es gratis):

Primer movimiento:

http://el-atril.com/partituras/Beethoven/sonatas/sco10148.html

Segundo Movimiento:

http://el-atril.com/partituras/Beethoven/sonatas/sco10157.html

Tercer movimiento:

http://el-atril.com/partituras/Beethoven/sonatas/sco10160.html




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