Luciano Pavarotti, tenor
Orquesta Filarmónica de Viena
Riccardo Chailly, director
Film de Jean-Pierre Ponnelle (1983)
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La donna è mobile |
La mujer es voluble La mujer es
voluble ¡Siempre es
desdichado ¡Y sin
embargo La mujer es
voluble |
"Rigoletto"
establece una dramaturgia verdiana severa, rigurosa, esencialidad que perdurará
ya en el futuro Verdi operista. Señala el inicio de su periodo intermedio, si
es que nos atenemos a la no del todo convincente división en tres etapas de la
progresión del compositor.
La música de esta ópera tiene un extraordinario valor dramático.
Un ejemplo lo tenemos en la, a veces, muy criticada melodía del Duque de Mantua
"La donna è mobile", retrato del licencioso personaje que al final
adquiere una cualidad dramática extraordinaria, fruto del talento teatral del
músico, cuando vuelve a escucharse en el momento en el que Rigoletto está a
punto de arrojar al río Mincio el saco con su macabro contenido. La infidelidad
supuesta a las mujeres adquiere tintes trágicos en el momento en que está a
punto de morir por salvarle aquella que él ha deshonrado y traicionado. Otros
momentos del drama, como el dúo de violonchelo con sordina y contrabajo en la sombría
escena entre Sparafucile y Rigoletto o el mencionado cuarteto, señalan a ésta
como una de las partituras dramáticas mejor tratadas por Verdi.
Como
acertadamente señala Toye, "Rigoletto" posee todos los méritos y muy
pocos de los defectos que caracterizan a la ópera italiana convencional. Parece
bastante claro que Verdi progresó considerablemente en materia puramente
técnica, especialmente instrumental. Posiblemente nunca consiguió en otras
partituras igualar a ésta en lo que se refiere a reflejo fiel de su
personalidad y en el ajuste al asunto dramático tratado en términos musicales
por el compositor.
Aunque el
estreno veneciano fue un éxito, no toda la crítica se entusiasmó con la nueva
ópera. "La Gazzeta di Venezia" señalaba: "se aparta del estilo
utilizado hasta ahora, porque carece de grandiosas piezas de conjunto".
En "Italia
musical" pudo leerse: "hay en ésta ópera defectos capitales, el
primero de los cuales es el canto reducido a las condiciones más míseras y
desesperadas...(las voces) ninguna de ellas tiene siquiera la elegancia que
tanta belleza dan al canto italiano". Otras como "Gazzeta
Musicale" destacaban "un progreso inmenso en las maneras de
Verdi". Pero acaso una de las críticas más pintorescas fue aquella que
dijo que era una ópera perteneciente a "esa escuela satánica que tan
lamentablemente está poniéndose en boga en la actualidad". Y no deja de
ser particularmente notable que el propio Víctor Hugo, al principio remiso a
que se convirtiese en ópera su tragedia, más tarde admitió que en algunos
aspectos la versión lírica superaba el drama original.
Finalmente
puede merecer la pena recordar algunas frases del propio Verdi sobre su ópera:
"hubiera podido escribir un segundo Otello pero jamás hubiese podido
repetir Rigoletto". O cuando en contestación a las imposiciones de la
censura escribió al director de La Fenice: "precisamente encuentro hermoso
representar a ésta figura deforme y ridícula y sin embargo apasionada y
cariñosa". Sin duda el bufón fue uno de los personajes que mayor
entusiasmo levantó en el genio lírico de Roncole.