martes, 08 de abril de 2008

Marcelo Álvarez, tenor
Orquesta de la Ópera de París
Semyon Bychkov, director

"Un ballo in maschera" es el mejor ejemplo de las óperas entre el fin de la trilogía romántica ("Rigletto", "Trovator" y "Traviata") y la ópera que, por ser única, termina este período de maduración: "Aida". "Un ballo in maschera", basada en un hecho real como fue el magnicidio del rey Gustavo III de Suecia en 1792, se estrenó en el Teatro Apollo, en Roma, y tuvo problemas con la censura desde el inicio de su composición.

La representación de un magnicidio se temía por los efectos que podía conllevar - el propio emperador Napoleón III sufrió un intento de asesinato en París, y el rey de las Dos Sicilias había sufrido un ataque por parte de un soldado. La censura napolitana cortó cualquier opción salvo la de efectuar cambios tan drásticos que suponían el fin de dicha ópera antes de representarse. Sin embargo, la censura papal (por aquel entonces, Roma estaba dentro de los Estados Pontificios) no fue tan estricta y sólo incidía en el ámbito territorial, es decir, que no fuera un monarca europeo. Así, el 17 de febrero de 1859 se estrenaba "Un Ballo in maschera" con Riccardo, el gobernador de Boston, como protagonista en lugar de Gustavo, el rey sueco.  En la actualidad es frecuente en grabaciones y representaciones ver la acción desarrollada en Suecia, fiel a lo que hubiera sido la idea original. La ópera verdiana se percibe en plena evolución en lo que se refiere a su escenificación, dando menos protagonismo al lucimiento del cantante y más al argumento.

En la Escena Segunda del Acto III (despacho del conde en el Palacio), está Riccardo, unos intantes antes de la fiesta, cavilando que lo mejor es separarse de Amelia; desconocedor de lo ocurrido después de su huida y suponiendo que el secretario había cumplido su promesa, considera que ya ha hecho demasiado daño a ella y a su marido. El aria "Ma se m'è forza perderti" es un canto de despedida una vez que ha firmado el decreto que hará que Amelia marche junto a Renato. Con un tono meláncólico siente dentro de sí que el volverla a ver será como si fuese la última hora de amor. Unos acordes recuerdan que en otra sala del palacio está a punto de iniciarse el baile; el paje entra en la sala y le entrega una nota donde se le avisa al conde el intento de asesinato pero él no hace caso y se dispone a disfrutar.



Publicado por jrtapia @ 18:00  | La Ópera
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