Jessye
Norman, soprano
Orquesta Filarmónica de Viena
Herbert von Karajan, director
“Tristán e Isolda” (en alemán, Tristan und Isolde) es una ópera en tres actos que Richard Wagner compuso entre 1857 y 1859. Fue estrenada en Múnich el 10 de junio de 1865. El propio Wagner escribió el libreto basándose en el romance de Gottfried von Strassburg, que a su vez se basa en la leyenda medieval de Tristan and Iseult trasmitida en francés por Thomas de Bretaña. La leyenda de Tristán e Isolda es una de las más importantes creaciones poéticas y espirituales. No es sólo el testimonio de una época, ni el de un romance del amor cortés, es el testimonio de un amor-pasión más fuerte que las leyes, que la moral, y que la vida misma y sus personajes representan un interrogante en cuanto a su naturaleza mítica y arquetípica.
Los compositores románticos encontraron en los romances medievales una gran fuente de inspiración para los argumentos de sus operas. Muchos críticos wagnerianos de la época consideraban que esta ópera representaba el cénit de la música occidental; por otro lado, un grupo influyente de críticos, centrados alrededor de Eduard Hanslick la tachaba de incomprensible.
En el final del Acto III se divisa en la lejanía la
embarcación que trae a Isolda a Kareol, el castillo donde Tristán se repone de
sus heridas. Tristán envía a su escudero Kurwenal a recibirla. Enloquecido por
su soledad, el guerrero se arranca sus vendajes. Entra Isolde y se arroja a los
brazos de Tristán, que, unos instantes después, expira. El dolor de la princesa
es infinito. El pastor anuncia a Kurwenal la llegada de otro navío. A bordo
vienen el Rey Marke y su séquito. El escudero se dispone a defender el
castillo. Aparece el traidor Melot y Kurwenal le atraviesa con su espada.
Después se enfrenta a los soldados del rey, encontrando la muerte. Entran Brangania
y Marke. El rey, quien confiesa haber viajado hasta allí con la única intención
de perdonar a los amantes por su anterior deslealtad hacia él, es devorado por
la amargura al ver el cuerpo sin vida de su querido Tristán y lamenta la
tragedia desencadenada. Pero Isolda ya no pisa este mundo. Junto al cuerpo
inerme de su amado Tristán, la princesa entona su extático lamento “Mild und
leise” (“Delicioso y suave&rdquo
. Al finalizar su canto exhala su último suspiro.
Marke bendice a los amantes y cae el telón.
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