Orquesta Filarmónica de Londres
Klaus Tennstedt, director
Rienzi, el último tribuno fue estrenada en Real Teatro de la Corte de Sajonia de Dresde, el veinte de octubre de mil ochocientos cuarenta y dos.
Esta ópera se basa en última instancia en los sucesos acaecidos en la ciudad de Roma entre los años 1347 y 1354, cuando Cola de Rienzi, un plebeyo instruido y gran admirador de la grandeza de Roma durante la época clásica, conocido como el último tribuno del pueblo, consiguió, a través de una conjura popular, derrocar a las familias patricias (en torno a los Colonna y los Orsini) que hasta entonces se disputaban el poder, y hacerse con el gobiemo de la ciudad, para establecer durante un breve período de tiempo una nueva constitución, basada en la República clásica, llamada “il buono stato”. Su inspiración inmediata la encontramos sin embargo en la novela homónima de E. Bulwer Lytton, escrita en 1835, que relata, desde la óptica romántica con que en el siglo XIX se contemplaban los temas medievales, la ascensión y caída de este singular personaje.
El personaje de Irene, no documentado históricamente, procede enteramente del personaje creado por el autor de la novela. Se trata de una de las heroínas menos elaboradas de la obra de Richard Wagner. Apenas algunas frases puede pronunciar en una ópera que, dada su escasa extensión (que hubo de ser reducida por exigencias escénicas) y sus características, más acordes todavía con la tradición italiana que con las futuras innovaciones del compositor, no permite un excesivo tratamiento de la personalidad de sus protagonistas, limitándose a ser éstos figuras prototípicas y sin matizaciones.
En” Rienzi”aparece por primera vez en la obra de Wagner uno de sus temas básicos, que es la redención del hombre a través de la mujer, y tal redención viene dada por el personaje de Irene. No es desde luego todavía el tema principal de la ópera ni tiene la importancia que adquirirá en óperas posteriores, como “El holandés errante” y “Tannhäuser”, pero al menos puede verse ya intuido, aunque sólo sea como un tema secundario, añadido a la idea básica de la liberación política del pueblo romano por la actuación de su protagonista. De esta forma, la importancia de Irene debería verse reforzada, ya no sólo por el papel clave (pese a su reducida extensión) que juega en la historia de Rienzi, sino sobre todo como la precursora de otras heroínas, como Senta y Elizabeth, que han sido objeto de una mayor atención. No se debe olvidar que, si bien éstas, por su mayor protagonismo, se hacen más atractivas, en Irene, precisamente por la razón que ha hecho que pasara a un segundo plano, por pertenecer a una obra de juventud, en la que todavía no se hallan las grandes innovaciones de Wagner, se encuentra la semilla de las más elaboradas y más complejas heroínas posteriores.