martes, 15 de abril de 2008

Sergiu Celibidache nació en 1912 en Iasi, Rumania. Trasladado a Berlín estudió composición, dirección de orquesta y se licenció con una tesis sobre Josquin Desprez. Son los años en que colaboró con Wilhelm Furtwangler. Desde 1945 hasta 1952 fue director de la Orquesta Filarmónica de Berlín. De 1953 a 1962 dirigió regularmente en el Teatro de la Scala. A partir de 1976 fue profesor en la Universidad de Mainz donde enseñaba fenomenología de la música. En 1979 fue nombrado director artístico de la Orquesta Filarmónica de Munich, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1996. Le interesó el budismo y el zen y fue  seguidor de Sai Baba. Siempre consideró la enseñanza como una de las mayores misiones humanas. Filósofo, teórico y gurú, Sergiu Celibidache fue mucho más que un director atípico, tal y como testimoniaba la atmósfera casi religiosa que a menudo se producía en sus conciertos.

Especialista en interpretar composiciones del Romanticismo, Celibidache adquirió gran notoriedad entre los melómanos por su peculiar e inconfundible estilo, más cercano a la libertad interpretativa de Wilhelm Furtwängler, que a la firmeza y fidelidad a la partitura de Arturo Toscanini, Hermann Scherchen o René Leibowitz.

Su repertorio se centraba, principalmente, en el Romanticismo, con especial predilección por los grandes sinfonistas, como Beethoven, Bruckner o Chaikovski. Su estilo se caracterizaba por una gran espontaneidad, apoyada en extravagantes métodos de ensayo; por una total libertad al escoger los tempi que, a menudo, eran mucho más lentos que las indicaciones metronómicas de la partitura; y, además, por una enorme sutileza en los matices tímbricos, lo que acentuaba el carácter dramático de la música.


Publicado por jrtapia @ 18:00  | El director de orquesta
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