Leonard Bernstein en el Centenario de la Metropolitan Opera de Nueva York
Resulta curioso saber que Beethoven escribió para Fidelio -la única ópera que compuso el genio de Bonn- hasta cuatro oberturas diferentes. Esta y otras dificultades que afrontó el compositor con dicha ópera son atribuidas por Jonathan Kramer a la inexperiencia de Beethoven en lo relativo a la composición de música para la escena. El libreto utilizado por Beethoven para esta ópera es la adaptación hecha por Josef Sonnleithner sobre el texto original de Bouilly.
Durante el estreno de Fidelio, acaecido el 20 de noviembre de 1805 en Viena, se escuchó la obertura que hoy día se conoce como Leonora II. La denominación corresponde al nombre de uno de los personajes principales de la obra, el de la soprano, que era el título que Beethoven había dado inicialmente a su ópera, pero que se vio obligado a sustituir debido a la inmensa popularidad de la que gozaba durante la época otra ópera del mismo título compuesta por Päer. Con destino a las representaciones posteriores de la obra, Beethoven compuso entre 1806 y 1807 otras dos oberturas (Leonora III y Leonora I, respectivamente). Leonora III es, sin duda, la mejor de las tres, pero al darse cuenta Beethoven que la calidad de ésta podría llegar a eclipsar a la ópera misma, compuso en 1814 una cuarta obertura que hoy se conoce como obertura Fidelio y que sería finalmente aceptada como definitiva.
J. Kramer indica que Fidelio es una “ópera de rescate”, género en el que se mezclan el suspense, la lealtad y el triunfo de la virtud sobre el mal. El argumento se desarrolla en una prisión en las cercanías de Sevilla durante la segunda mitad del siglo XVIII. Florestán ha sido encarcelado injustamente por motivos políticos y su esposa Leonora, disfrazada de hombre bajo el nombre de Fidelio, obtiene el puesto de asistente del carcelero. Llega a visitar la prisión, Pizarro, su director, que ha decidido asesinar a Florestán pero Leonora se lo impide. En ese momento llega el ministro quien libera a Florestán y castiga a Pizarro. Por su fuerza dramática, en muchas representaciones de esta ópera se incluye la Obertura Leonora III antes del cuadro final, tradición impuesta en la Ópera de Viena en la época de la dirección de Gustav Mahler. Al decir de Kurt Pahlen, de esta manera se “rescata la pieza más grandiosa que creó Beethoven para esta ópera”.
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