martes, 29 de abril de 2008

Dmitri Hvorostovsky, barítono

Orquesta Sinfónica de la BBC

Mark Elder, director

La de barítono es la más común de las voces masculinas, más grave que la de tenor y más oscura. Aunque un buen número de papeles en las óperas de Mozart son idóneos para barítono (Papageno, el Conde de Almaviva en Las Bodas de Fígaro, Guglielmo en Così fan tutte o Don Giovanni), en esa época la distinción entre barítono y bajo no existía. Hay que agradecer a Verdi el “descubrimiento” y categorización de la voz de barítono, de la que tanto gustaba por su particular color y su capacidad para retratar tan variados matices dramáticos. El “barítono verdiano” se considera una categoría en sí misma, que requiere dinamismo, color oscuro, potencia para imponerse a la orquesta y capacidad para cantar “lírico” cuando se necesita. En otras palabras, el barítono verdiano debe tenerlo todo! Sus papeles incluyen Nabucco, Rigoletto, Simon Boccanegra, Falstaff y Iago. En el repertorio wagneriano, papeles con características similares incluirían Wolfram en Tannhäuser, Kurwenal en Tristán y Gunther en Götterdämmerung. En el francés, Escamillo en Carmen y Valentín en Faust son confiados a los barítonos.

Carmen es una obra maestra inolvidable. Raras veces logra un compositor dar forma simultáneamente a las grandes líneas y al detalle más pequeño. Bizet lo consiguió en esta ópera, y además con un estilo totalmente personal, que no sigue ni a Wagner ni a Verdi (hazaña de la que muy pocos músicos de la época fueron capaces). La melodía, la armonía, el ritmo y la instrumentación son igualmente perfectos en belleza y fuerza expresiva.


Publicado por jrtapia @ 9:06  | Voces masculinas
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