Hillary Hahn, violín
1. Grave
2. Fuga
3. Andante
4. Allegro
Bach compuso dos colecciones de seis obras cada una con destino al violín solo y al violonchelo solo, es decir sin ningún tipo de acompañamiento. Produce auténtico asombro que en la época de Bach llegara a dominarse de tal manera la técnica de los instrumentos de arco, si se ha de juzgar por las enormes dificultades mecánicas y expresivas que encierran esas composiciones.
Hay entre las obras para violín una clara diferencia entre las tres tituladas Partitas, de forma semejante a la Suite, y las tres denominadas Sonatas, en las que los movimientos no llevan títulos de danzas, que están estructuradas en cuatro partes: una introducción lenta, un tiempo fugado, un tercero expresivo y cantabile y un final rápido, mientras que las Partitas presentan la habitual sucesión de danzas de la Suite, en número variable, y llevan a veces una obertura o preludio.
No debe deducirse de esa diferencia estructural una mayor importancia de unas respecto de otras; se trata de una cuestión de denominación, por lo demás aleatoria y fluctuante, ya que en aquella época no se consideraban las formas tan rígidas como más adelante sucedería en el Clasicismo. En todo caso, las seis obras para violín a solo de Bach son un monumento espléndido por su variedad y belleza y conservan, pese al discurrir del tiempo, la atención preferente del público, lo que las convierte en piezas fundamentales del repertorio violinístico. En ellas Bach muestra, como siempre, su notable sentido pedagógico. El tratamiento del violín supera lo imaginable, en especial en el campo polifónico, pues en ocasiones parece estar tocando una orquesta entera. La superposición de voces está tan sabiamente dispuesta que, cuando una de ellas comienza su melodía dentro del contrapunto general, la anterior aún suena en nuestro oído y esa persistencia psicológica produce el efecto de simultaneidad, favorecido por la profusión de dobles, triples y hasta cuádruples cuerdas, con sus arpegiados. Esa maravilla que es escuchar un solo instrumento con la sensación de que existen muchos sólo puede conseguirse con un dominio total de la técnica contrapuntística.
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