
En junio
el Cuarteto Alban Berg se despide de los escenarios.
Habrá culminado una gira que incluye
conciertos en el Auditorio de Zaragoza (el
lunes) y Madrid (6 y 8 en el Auditorio Nacional).
Haydn, Berg, Schubert y Beethoven formarán
parte de un repertorio con el que ha hecho
historia.
El que en breve será
ya mítico Cuarteto Alban Berg anuncia
su retirada para finales de junio. Hasta entonces,
más de cuarenta conciertos en toda
Europa y los Estados Unidos. La formación
abandona en plenitud, en belleza. Desde luego,
la mejor manera de decir adiós. El
grupo nació en 1970 y se forjó
poco antes en Cincinnati, a la sombra del
experimentado Cuarteto Lasalle. Tras su presentación
en Viena en junio de 1971 puso en evidencia
una preparación y un equilibrio raros,
una perfección de ataques sorprendente;
tanto como su permanente servicio a la música
del siglo XX, en especial a la nacida en su
ciudad en torno a la llamada Escuela de Viena.
Para los cuatro componentes del cuarteto no
tienen por ello secretos los pentagramas de
Schoenberg, Berg o Webern.
La acerada sonoridad, los contrastes dramático-poéticos,
la enigmática interválica de
estas músicas les dieron una solidez,
un engarce y una firmeza únicos; que
supieron muy pronto trasladar a otras composiciones
de su tradición. Pocos Mozart tan alados
y trascendentes, tan refinados y tan elegantes
como el salido de sus arcos, capaces también
de otorgar esa salubridad, ese aroma agreste
y ese humor y, sobre todo, esa consistencia
constructiva, a Haydn. Dos músicos
sin los que Beethoven no habría llegado
a los extremos de austeridad y desnudez, de
serenidad y de modernidad a los que llegó
y que los Berg asimilan y proyectan como nadie;
sin perder nunca el norte de la implacable
rítmica, el enjuto pero no seco fraseo,
la encendida expresión que son patrimonio
del Gran Sordo y al que ningún otro
compositor pudo seguir. Quizá sólo
Bartók, desde sus intensos y aristados
presupuestos folclóricos, se instaló
en parecida órbita de concentración
dramática y de poesía desolada.
Dos veces grabó el Cuarteto la integral
de Beethoven, la segunda en 1989, durante
la interpretación del ciclo en el Konzerthaus
de Viena. Hoy está disponible en CD
y DVD. Todo un espectáculo seguir las
evoluciones de sus arcadas, lo minucioso de
sus planteamientos, lo atractivo de sus timbres,
tan bien amalgamados, y su atención
a resaltar las voces intermedias y los pasajes
de transición, atributos que los han
colocado en la cima. Siempre gusta comprobar
cómo el pequeño Günter
Pichler, primer violín, continúa
con su costumbre de levantarse del asiento
y ponerse prácticamente de pie en pasajes
de intensa emoción o de extrema dificultad.
Podremos confirmar de nuevo esa y otras características
aquí en España, donde el conjunto
ha tocado en múltiples ocasiones y
donde se ha reservado tres conciertos en su
despedida. El 5 de este mes en el Auditorio
de Zaragoza, con un programa muy bello: L'Introduzione
(de Las siete últimas palabras de
Cristo en la Cruz) de Haydn, la Suite
Lírica de Berg, un auténtico
clásico, y el Cuarteto nº 15 en
sol mayor de Schubert. Al día siguiente
ofrecen en el Auditorio Nacional de Madrid
las mismas obras; y el 8 el Cuarteto op. 77
nº 1 de Haydn, el Cuarteto op. 3 de
Berg y el Cuarteto op. 132 de Beethoven.
Dentro del ciclo Liceo de Cámara de
la Fundación Caja de Madrid.
Es admirable cómo estos artistas han
mantenido su calidad durante casi cuarenta
años pese a los necesarios cambios.
Pichler, ya lo hemos dicho, sigue desde la
fundación; como el chelista, Valentin
Erben. El segundo violín, Gerhard Schulz,
sustituyó en 1978 a Klaus Mätzl. La
viola ha sido el instrumentista más
conflictivo. En la actualidad es Isabel Charisius
quien la tañe tras reemplazar en 2005
al fallecido Thomas Kakuska, que había
tomado en 1981 el relevo a Hatto Beyerle.
Y no es menos resaltable la altura que el
grupo ha alcanzado en sus numerosos registros
fonográficos. EMI tiene en catálogo,
aparte la de Beethoven, integrales de Brahms,
Berg, Webern y Bartók, los postreros
de Mozart y Haydn, de Dvorák, más
otros de Schumann, Debussy, Ravel, von Einem
o Haubenstock-Ramati, éstos últimos
estrenados, cosa que hicieron asimismo con
partituras de Wimberger, Urbanner, Leitermeyer
o Rihm. De esa ingente actividad salieron
diversos premios.
Arturo REVERTER
EL CULTURAL
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