TITULO ORIGINAL: Blade Runner
AÑO: 1982
DURACIÓN: 112 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR Ridley Scott
GUIÓN: David Webb Peoples y Hampton Fancher (Novela: Philip K. Dick)
MÚSICA: Vangelis
FOTOGRAFÍA: Jordan Cronenweth
REPARTO: Harrison Ford, Sean Young, Daryl Hannah, Rutger Hauer, Edward James Olmos, Joanna Cassidy, Brion James, Joe Turkel
PRODUCTORA: Warner Bros Pictures
SINOPSIS: A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus, un ser virtualmente idéntico al hombre y conocido como Replicante. Los Replicantes Nexus-6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia, a los ingenieros genéticos que los crearon. En el espacio exterior, los Replicantes fueron usados como trabajadores esclavos en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus-6 en una colonia sideral, los Replicantes fueron declarados proscritos en la Tierra bajo pena de muerte. Brigadas de policías especiales, con el nombre de Unidades de Blade Runners, tenían órdenes de tirar a matar al ver a cualquier Replicante invasor. A esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba retiro.
Roy Batty, un "replicante" que amaba la vida más que los mismos humanos terminaba su paso por el mundo de los vivos sin que muchas de sus preguntas hayan sido contestadas con un ya famoso monólogo. Y aunque es cierto que Blade Runner es una versión libre de la obra en la que se basa, no deja de perder su esencia: los deseos, anhelos e interrogantes del ser humano reflejados en unos replicantes más humanos que los mismos humanos, constituyéndose de esta forma en una perfecta radiografía de lo que sucede en nuestro interior, en un reflejo de lo más profundo de nuestro ser, de lo que nos diferencia del resto de seres vivos. Todo esto lo logra gracias a su atmosfera humecida por la lluvia, dónde apenas se ve el sol, su estética "ciberpunk", mezclando tecnología y existencia marginal, y su magnífica banda sonora compuesta por Vangelis, que nos hace sumergirnos en lo más profundo de nosotros mismos, llegándonos a plantearnos las mismas cuestiones que sus protagonistas.
Pero sí por algo destaca Blade Runner es por la atemporalidad de su naturaleza: pasado, presente y futuro se funden en un mismo conjunto que se observa perfecto en forma y contenido. Se acerca al pasado a través de referencias literarias, bien bíblicas, bien de la poesía de William Blake, a través de simbolismos religiosos, o referencias dramáticas del más puro cine clásico o negro. Y se acerca al futuro dónde la alta tecnología resplandece, si bien el resto es decante, viejo y marginal. Si a esto le unimos las implicaciones éticas del dominio de la ingeniería genética, el alto grado de paranoia, los diferentes reflejos de diferentes aspectos de la sociedad norteamericana de los 80 o los problemas de movimientos de población; tenemos ante nosotros una de las obras de ciencia-ficción más completas de la historia, y cuyo guión (a pesar de los cambios de guionista) ha sido elaborado de forma perfecta y sin fisuras.
Como bien predijo Philip K. Dick poco antes de morir, Blade Runner cambiaría la manera de ver películas, y así ha sido, se ha convertido en un clásico inmortal desde su nacimiento, una obra de referencia para directores y creadores fascinados por una obra tan perfecta, y a pesar de las reticencias de crítica y público en su momento, el tiempo le ha dado lo que se merecía: un lugar en el olimpo de los inmortales. Finalmente, tanto la película como su esencia no se ha diluido en lágrimas de lluvia, cómo predecía el replicante Roy Batty, sino todo lo contario, se ha mantenido viva y le quedan muchos años por delante, consituyéndose en un canto a la vida que perdurará para siempre.
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