Ópera Estatal de Viena
Elena Obratzova, mezzosoprano
Carlos Kleiber, director
El acto tercero comienza con un breve interludio, en el que una flauta y un arpa cantan la dulzura de la noche de verano en la serranía andaluza.
Los contrabandistas llegan a su refugio situado entre montañas inaccesibles. La canción que cantan a coro por el camino es de una polifonía magistral. Carmen y José están un poco separados de sus compañeros. Pero la época de su amor ha pasado; hay palabras amargas entre ellos. José recuerda con melancolía que su madre vive cerca de allí y que todavía lo considera un hombre honrado. Carmen, burlándose, le pregunta por qué no va a visitarla. Luego se dirige al lugar donde Frasquita y Mercedes, entre risas y bromas, leen su destino en las cartas. Carmen también coge las cartas, pero cada vez que las mezcla le predicen la inminencia de la muerte.