martes, 06 de mayo de 2008

 

Los músicos alemanes, ante el público saudí, durante su actuación en Riad


El conjunto interpreta partituras de Brahms y Mozart en un país donde la música europea es tabú

JAVIER ESPINOSA

DIARIO EL MUNDO

Corresponsal en Oriente Próximo

 

BEIRUT.- Cerca de 500 personas, en su mayoría extranjeros pero también algunas parejas de saudíes, asistieron el viernes al primer concierto de música clásica que se ha organizado en Arabia Saudí para un público mixto.

«He venido por ella. Le encanta la música clásica. Hay actividades culturales en las embajadas pero nunca nos invitan», manifestó a la agencia AP Faiza al-Khayyal, una educadora saudí que acudió a la cita junto a su hija de 15 años.

«Nunca había estado antes en un concierto en vivo. Me quedé impresionado por el sonido que salía de los instrumentos. Es un buen paso para introducir a los saudíes a la música clásica», le secundó Faleh al-Ajami, un profesor de lengua, que asistió al recital junto a su esposa y sus dos hijos.

El recital se organizó en un centro cultural público de Riad y fue protagonizado por el grupo alemán Cuarteto de Artistas del Piano, que interpretó obras de Mozart, Brahms y Paul Juon.

«Durante media hora no sabíamos si nos habíamos metido en un club desconocido de Yeddah o si era un error que se iba a detener repentinamente», escribió el matutino en lengua inglesa Arab News el fin de semana.

El concierto tiene su miga. En un país donde las actuaciones musicales constituyen una suerte de anatema, hasta ahora el gesto más atrevido de las autoridades habían sido los conciertos «sólo para hombres» organizados en los últimos años por el príncipe Khalid al Faisal en Yeddah -la ciudad más abierta a las influencias extranjeras del país-, que pese a excluir a las mujeres no dejaron de provocar una enorme polémica entre los círculos más extremistas del reino wahabi. Festivales tradicionales como el de Janadriya, al norte de Riad -donde la música folclórica se combina con exhibiciones de artesanía, comida y otras costumbres añejas- han mantenido siempre el ritual de días masculinos y femeninos.

Basta con recordar el notable predicamento que goza entre los sectores ortodoxos el autor Abu Bilai Mustafa al-Kanadi, quien en 1986 escribió todo un tratado (La normativa islámica sobre música y cantar) que publicó precisamente en Yeddah donde aducía cosas como que el Islam prohíbe el uso de cualquier instrumento musical salvo el tambor, que mezclar voces con melodías es pecado o que las cantantes sólo pueden actuar ante un público de su mismo género porque «la voz femenina busca la excitación sexual del hombre que la escucha».

Tan sólo los más agraciados pueden disfrutar de conciertos de jazz o música occidental organizados en los recintos diplomáticos o en los complejos donde habitan los empleados foráneos de las empresas petrolíferas.

«El concierto es un signo de cómo las cosas están cambiando aquí rápidamente», señaló el embajador alemán en la nación árabe, Juergen Krieghoff.

Publicado por jrtapia @ 11:16  | Se dice, se comenta
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