Orquesta Filarmónica de Viena
Pierre Boulez, director
Anton Bruckner (1824 - 1896)
nació en Ansfelden, un pequeño pueblo en el norte de Austria. Devoto católico,
sus estudios musicales se extendieron hasta la edad de cuarenta años, bajo la
dirección de Simon Sechter y Otto Kitzler. Este último lo introdujo en el
universo musical de Richard Wagner, autor que Bruckner estudió extensivamente
desde 1863. Después de terminar sus estudios escribió su primera obra madura,
la Misa en Re menor.
En 1868 aceptó el puesto de Profesor de Teoría de la Música en el Conservatorio
de Viena, momento a partir del que concentró la mayor parte de su energía en
escribir sinfonías. Sin embargo, sus obras fueron mal recibidas, consideradas
"salvajes" y "absurdas". Bruckner aceptó más adelante, en
1875, una Cátedra de Teoría de la Música en la Universidad de Viena. Dentro del
círculo de sus adeptos universitarios se encontraban Hugo Wolff y Gustav
Mahler, entonces aún estudiantes.
La escena musical vienesa estaba polarizada entre los partidarios del estilo
musical de Richard Wagner y los que preferían la música de Johannes Brahms. Al
dedicar a Wagner su Tercera Sinfonía, Bruckner se ubicó sin saberlo en uno de
los dos bandos. El crítico musical Eduard Hanslick, líder de la opinión culta,
escogió a Bruckner como blanco de su ira antiwagneriana al calificar esta
sinfonía como "si la Novena de Beethoven y La Walkyria de Wagner se mezclaran, y la primera acabara pisoteada
por los cascos de los caballos de la segunda".
A pesar de todo, Bruckner tenía fervientes partidarios, entre los que se
contaban famosos directores de orquesta como Arthur Nikisch y Franz Schalk, que
intentaban constantemente acercar su música al público. Con este buen propósito
propusieron al maestro gran cantidad de modificaciones a sus obras para hacer
su música más aceptable. El carácter retraído de Bruckner hizo que consintiera
en realizar algunos cambios, aunque se cercioró de conservar sus manuscritos
originales, seguro de su validez. Éstos fueron posteriormente legados a la
Biblioteca Nacional de Viena.
Otra prueba de la confianza de Bruckner en su capacidad artística es el hecho
que él a menudo comenzaba el trabajo en una nueva sinfonía pocos días después
de acabar la anterior. Además de sus sinfonías, Bruckner escribió misas,
motetes, y otras obras corales sacras.
Aunque Bruckner era un organista renombrado en su tiempo, impresionando a la audiencia
en Francia o en Inglaterra con sus improvisaciones, no compuso ninguna obra
importante para este instrumento. Sus sesiones de improvisación le
proporcionaron a veces ideas que desarrollaría posteriormente en sus sinfonías.
La vida del maestro se apagó en Viena el 11 de octubre de 1896. Sus restos
reposan en la entrada de la Iglesia de San Florian, justo debajo del gran
órgano.
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