Ferdinand Rudolph von Grofé, compositor y director de orquesta estadounidense, más conocido como Ferde Grofé, nació en Nueva York. Se formó con profesores particulares y trabajó con varias orquestas sinfónicas, del teatro y también con grupos de jazz. En 1920 entró a formar parte como pianista y arreglista de la banda de su compatriota Paul Whiteman y se convirtió en su brazo derecho. Para este conjunto orquestó la Rhapsody in Blue (1924) de George Gershwin. Entre sus composiciones destacan la Suite del Mississippi (1925) y la Suite del Gran Cañón (1931), ambas de genuino sabor americano y de una gran popularidad.
La Suite del Gran Cañón de divide en cinco movimientos:
1. Sunrise (Amanecer)
Describe la salida del Sol sobre el Gran Cañón, mediante un tema entonado entrecortadamente por el flautín y más tarde, en su versión completa, por el corno inglés. El fondo sobre el que aparece este tema está constituido por tres elementos: el primero está a cargo de los violines, que tocan unas notas pedales disonantes en sus registros superiores (estas notas están separadas un semitono y se mantienen durante todo el episodio); el segundo es una escala ascendente; el tercero es un ostinato que sigue una pulsación diferente a la de la escala. Sobre estos elementos aparece el flautín, reforzado por las trompas, que repiten su llamada inicial. El tema irá completándose poco a poco, pasando de un instrumento a otro. También va creciendo en intensidad, para desplegarse en su primer clímax a cargo de la cuerda, con la luz del Sol bañando el paisaje.
2. The Painted Desert (El desierto pintado)
Una misteriosa imagen musical comienza con un motivo oscilante, hipnótico como los espejismos (un recurso musical empleado en este contexto innumerables veces, por ejemplo, por Maurice Jarre en la banda sonora de Lawrence de Arabia), bajando y subiendo alrededor de una simple nota entonada por las maderas.
Las melodías aparecen inicialmente en pequeños retazos descendentes que se ven bruscamente interrumpidos por un intervalo ascendente de trompetas, que enfatiza el motivo oscilante, seguido de uno o varios de segunda, con cierto sentido de finalización.
La repetición de esta estructura (oscilación, melodía, interrupción por las trompetas y segundas casi conclusivas) hace que el movimiento permanezca como estancado en una especie de naturaleza muerta desde hace millones de años. Por supuesto, esta ausencia de movimiento no significa que la música sea plana, ya que Grofé dota de cierto colorido a la pieza (su nombre, The Painted Desert, nos introduce en un mundo de tierras rojas, anaranjadas y amarillas), sobre todo en la explosión tímbrica central.Pero aún en este despliegue de color, Grofé no olvida el carácter estático del movimiento. Para ello emplea una escala de forma descendente y ascendente. Esta simple estructura, oscilante en sí misma, se la da a dos grupos de instrumentos, por una parte a las trompas y trombones y por otra a violines y violas. Pero no la tocan todos a la vez, sino desfasados: cuando unos bajan, otros suben, y viceversa. Esto crea una especia de movimiento circular alrededor de un imaginario centro musical que es otra expresión de esa falta de movimiento que es característico de esta pieza. Tras esa fugaz visión, la música vuelve a sus orígenes. La quietud del aire vuelve a reinar en ese paisaje detenido en el tiempo.
3. On the trail (En el sendero)
Sin duda, esta es la parte más conocida de la Suite. Hemos visto amanecer, hemos contemplado los colores de esta zona y ahora es el momento de ir de excursión. ¿Cómo? Pues montados en burro. El tercer movimiento empieza ni más ni menos que con un poderoso rebuzno…
4. Sunset (Atardecer)
Este movimiento se construye sobre dos elementos bien diferenciados. El primero es una llamada de las trompas, en la que Grofé quiso dar vida a los animales salvajes a esta hora del día. Parece que en esta ocasión sus raíces germánicas le gastaron una pequeña broma, ya que suena más a una trompa de caza de los bosques de la Selva Negra que a, por ejemplo, un coyote en la puesta de sol.
El segundo es una melodía, cuya segunda parte es deudora de las orquestaciones que Grofé hacía a menudo de canciones y temas famosos, que es expuesta por segunda vez, a cargo de los oboes (con la ayuda puntual de flautas y violines). Con estos dos elementos, Grofé desarrolla su nocturno particular.
5. Cloudburst (Las nubes estallan)
Este último movimiento comienza recordando motivos de los precedentes, pero empieza a oscurecerse: los glisandos de los violines advierten de las nubes amenazadoras que se acumulan en la distancia, mientras que los platillos y el piano iluminan el negro cielo como un relámpago; el trueno (el redoble de timbales) no es simultáneo con el relámpago, sino que se oye unos cinco segundos más tarde… La tormenta está todavía en la lejanía. Pasado un tiempo, la tormenta está encima, aunque tan rápido como vino, desaparece, dejando que el transparente aire entre en nuestros pulmones, nos sentemos y recordemos nuestra particular jornada en el Gran Cañón del Colorado.
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