sábado, 17 de mayo de 2008

Orquesta Filarmónica de La Scala
Riccardo Muti, director

“Don Giovanni” no es una ópera bufa, ni un dramma giocoso; ninguno de los elementos que aparecen en su obertura pertenecen a ninguna de las formas convencionales a que nos tiene acostumbrados la ópera. Tampoco la intensidad, la energía y la motivación dramáticas se habían mostrado de una manera tan elocuente en las primeras escenas de un drama como aquí. Desde la misma  obertura la ópera se enfrenta a todas las reglas dramáticas, de la misma manera que Don Giovanni se enfrenta a todas las normas de la convivencia y convenciones sociales.

A principios de octubre de 1787, Mozart y Da Ponte se encontraban en Praga para rematar la escritura de los últimos detalles de la obra, que comprendían las partes de Masetto y del Comendador, confiadas al bajo Giuseppe Lolli, de quien Mozart no conocía las características vocales. Incluso la obertura, no estaba escrita la noche previa al espectáculodel estreno. Mozart comenzó a trabajar a eso de la medianoche, con su esposa a su lado contándole historias y dándole ponche para mantenerlo despierto, de forma que cuando los copistas se presentaron al día siguiente a las siete de la mañana, la obra estaba finalizada. Es destacable que esta obertura, no es un poutpourrí de las arias principales, sino una obra maestra en sí misma, impregnada de la atmósfera del drama, a pesar de la premura con la que fue escrita.


Publicado por jrtapia @ 18:13  | La Ópera
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