Amal Brahim Djelloul, soprano
Gautier Capuçon, violonchelo
Orchestre Du Violon Sur Le Sable
Heitor Villa-Lobos es uno de los pocos
artistas nuestros que se enorgullece de su sensibilidad americana y no trata de
desnaturalizarla. Por una vez, es palmera que piensa como palmera, sin soñar
con pinos nórdicos. (Alejo Carpentier)
Autodidacta militante, Heitor Villa-Lobos (Río de Janeiro, 5 de marzo de 1887,
Río de Janeiro 17 de noviembre de 1959), prefirió siempre relacionarse con la
bohemia brasileña antes que con los estamentos de la música oficial. Con todo,
llegó a defenderse en el uso del violonchelo, fue alabado como director de
orquesta y estudió con dedicación las partituras de los grandes maestros del
pasado. Su música, compuesta por más de 727 obras, ha sido criticada y alabada
por los mismos motivos: rasgos originales junto a fórmulas muy trilladas,
demasiada espontaneidad y espíritu de improvisación.
Gozó de gran atención en el París de los años 20, y en la Norteamérica de los
años 50, una fama de la que nunca llegó a gozar completamente en su Brasil
natal, aunque ocupó importantes cargos de la música oficial a partir de 1930, precisamente
el año en que comienza a escribir las Bachianas.
Las Bachianas ocupan al compositor durante 15 años. En ellas se combinan los
sones del folclore brasileño con las formas y estructuras clásicas, barrocas e
incluso románticas. En ningún momento se observa una cita de la música del
compositor alemán, e incluso el oyente accidental puede pensar -con razón- que
estas obras nada tienen que ver con el genio de Leipzig. Y así es, Villa-Lobos
ve en la música de Bach rasgos similares a los de la música popular brasileña,
pero a un nivel muy profundo: cada voz adquiere una extraordinaria
independencia.
La Bachiana nº 1 está dedicada a Pau Casals y fue estrenada el 13 de noviembre
de 1939 en Río de Janeiro por el propio compositor. Está llamada a ser
interpretada por al menos 8 violonchelos, y se estructura a través de una
Introducción "Embolada" viva y graciosa, seguida por un Preludio
Modinha de movimiento lento. La Fuga Conversa que le sigue nada tiene que ver
con las que son usuales en Johann Sebastian.
La nº 2 está escrita para conjunto instrumental y percusión nativa. Fue
estrenada en el festival de Venecia el 3 de septiembre de 1938 por Dimitri
Mitropoulos. Comienza con un Preludio Canto do capadocio que evoca los sones de
la juventud del compositor. El Adagio Canto de nossa terra, presenta la
preponderancia del chelo en un tono elegíaco. El violonchelo es sustituido por
el trombón en el subsiguiente Dance Lembrança do Sertao. La Toccata O trenzinho
do caipira cierra la obra evocándonos las sonoridades de los trenes campesinos
brasileños.
La Bachiana nº 3 es para piano y orquesta. Fue compuesta en 1938 y estrenada en
Nueva York el 19 de febrero de 1947 por la Orquesta de la CBS bajo la batuta de
su autor, estando al piano José Vieira Brandao. Sus movimientos son 1. Adagio;
2. Fantasía; 3. Aria; 4. Toccata Picapau. Quizás sea la más floja de la serie.
La Bachiana nº 4 es la más bachiana de todas y constituye (en su primera
versión) un auténtico concierto para piano y orquesta. la versión habitual es
completamente orquestal. Fue compuesta en 1941 y estrenada el 15 de junio de
1942 en Río de Janeiro por el propio compositor. Sus movimientos son 1.
Preludio Introduçao; 2. Coral Canto do Sertao; 3. Aria Cantiga; 4. Danza.
La nº 5 está formada por un Aria Cantinela y una Danza Martelo. Dos movimientos
compuestos en fecha muy dispar (1938 y 1945) que no ayudan a dotar de coherencia
a la obra en su conjunto. Esta es la bachiana por excelencia, es decir, la que
más ha gozado del favor del público.
La Bachiana nº 6 fue compuesta
en 1938 para flauta y fagot, mientras que la nº 7 lo es para gran orquesta y
está datada en 1942. El estreno se llevó a cabo el 13 de marzo de 1944 en Río
de Janeiro por el propio compositor. Sus movimientos son: 1. Preludio Ponteio;
2. Giga; 3. Toccata; 4. Fuga. Es tal vez la de mayor equilibrio formal.
La nº 8 está compuesta para gran orquesta y fue estrenada en Roma el 6 de
agosto de 1947 bajo la batuta del propio Villa-Lobos. La introducción de la
percusión brasileña la dota de atractivo. Sus movimientos son 1. Preludio; 2.
Aria; 3. Toccata y 4. Fuga. La Bachiana nº 9 es otra vez para orquesta. Fue compuesta
en 1945 y estrenada en Río el 17 de noviembre de 1948 bajo la batuta de Eleazar
de Carvalho. Sus movimientos son: 1. Preludio vagoroso e mistico y 2. Fuga.
El propio Villa-Lobos acometió la grabación de sus Bachianas en la época
1954-58. La Bachiana nº 5 recibe una soberbia interpretación por parte de
Victoria de los Angeles, aunque también existe una versión genial con la
soprano brasileña Bidú Sayao de 1948.
Las opiniones respecto a la destreza de Villa-Lobos en la interpretación de su
propia música fueron siempre muy diversas. Desde luego carecía de la técnica de
un director profesional (Furtwängler por citar al ídolo de su época), pero su
fraseo y musicalidad quedan fuera de toda duda. Escuchemos a Nicanor Zabaleta:
"Era magnífico. Había tal irradiación de musicalidad en todo su ser que
era imposible sustraerse a su magnetismo. Las orquestas con las que tocamos
quedaban invariablemente fascinadas por este hombre genial. El resultado que
obteníamos era óptimo".