Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Cantata para el XXVII Domingo después de la Trinidad
Ton Koopman/Orquesta Barroca de Amsterdam
Coral inicial: Wachet auf, ruft uns die Stimme (Despertad, nos llama la voz)
Despertad, nos llama la voz
de los vigías, arriba en la torre;
despierta, tú, ciudad de Jerusalén.
medianoche se llama la hora;
nos llaman con voces brillantes;
¿dónde estáis, vírgenes sabias?
Sin duda ha llegado el Novio;
levantad, tomad vuestras lámparas,
¡Aleluya!
Preparaos para la boda,
habéis de encontraros con Él.
Literalmente, «cantata» es una pieza que se canta y se distingue de
la pieza para ser tocada o «sonada» (la Sonata). Desde la época
barroca, la cantata es una composición para una o más voces solistas
que se acompañan de instrumentos. Normalmente, las cantatas estaban
destinadas a actos religiosos, tanto católicos (las cantatas sacras)
como protestantes. Éstas últimas cantatas tenían una parte oral muy
consistente, destinada a ser cantadas por los feligreses (el coral).
El gran maestro de la cantata religiosa fue Johann Sebastian Bach, cuyas obras tenían un coro inicial en que las sopranos
comenzaban el tema musical seguido por las otras voces. La cantata se
sucedía por medio de arias con recitativos cortos, a veces con
instrumentos solistas que tocaban la melodía preparada para la voz (lo
que se denomina 'obligato'). La congregación de fieles conocía los
corales de antemano, ya que el servicio religioso daba comienzo con un
«preludio coral» que tocaba el órgano. Estos corales de Bach fueron la
base de los coros de los grandes oratorios, como el Oratorio de Navidad
y las Pasiones según San Mateo y San Juan. Pero en esta época barroca
también existía la cantata profana, de origen italiano, que en 1620
aparece ya como género y que se consolida a finales del siglo XVII.
Alessandro Scarlatti compuso cantatas por medio de una sucesión de
recitativos con tiempo rápido y arias da capo (que repetían el
tema del inicio en la última parte vocal, según la estructura A-B-A).
Scarlatti concibió estas cantatas para un público culto y muy selecto,
por lo que la armonía y las melodías contrapuntísticas resultaban
complejas, tendiendo a no acentuar en demasía la escritura en arioso
para conceder más importancia a los ritornelli instrumentales.
Este modelo fue magistralmente adoptado por Vivaldi en las cantatas
sacras y por Händel. Georg Friedrich Händel compuso cantatas que eran
verdaderamente pequeñas óperas. Se trataba de cantatas líricas de alto
contenido dramático, algunas concebidas para voz y bajo continuo; otras
para voz, bajo continuo y orquesta. Entre ellas destacan 'Acis, Galatea
y Polifermo' y 'Apolo y Dafne'.