viernes, 30 de mayo de 2008

Orquesta Filarmónica de Berlín
Simon Rattle, director

En opinión del musicólogo A. J. B. Hutchings, ningún otro compositor ha sido mejor honrado que Brahms por no tener afán en la creación de obras sinfónicas –su Primera Sinfonía fue terminada cuando tenía 43 años–, ni componer más de cuatro sinfonías. Estas últimas se pueden agrupar de dos en dos, ya que la Primera y la Segunda fueron escritas en el período comprendido entre 1876 y 1877, mientras que la Tercera y la Cuarta surgieron entre 1883 y 1885.

Estrenada en Viena el 30 de diciembre de 1877, bajo la dirección de Hans Richter, la Segunda Sinfonía opone a la trágica grandeza de la Primera una alegría y viveza sin afectación. A lo largo de sus cuatro movimientos se combinan el lirismo y la maestría en el tratamiento melódico. Desde su primera audición, que fue recibida de manera entusiasta por el público, esta página musical es una de las obras sinfónicas más apreciadas de Brahms.
El Allegro con spirito empieza directamente con el primer tema, que es expuesto sotto voce, primero por la cuerda, después por la madera. Tras este tranquilo inicio, la orquesta, que entra súbitamente con un fortissimo, crea un clima de gran virtuosismo. La aparición de un expresivo segundo tema, presentado por los violines y las violas, da lugar a un momento de reposo antes de que la orquesta vuelva a su vigorosa brillantez. El movimiento avanza a la manera de un rondó en el que el tema principal alterna con episodios basados en variadas combinaciones instrumentales. Una larga coda cierra con alegría el movimiento y la obra toda.


Publicado por jrtapia @ 17:34  | La Sinfonía
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios