miércoles, 04 de junio de 2008

Publicado por jrtapia @ 8:00



Sumi Jo (soprano), Janacek Philharmonic Orchestra, Paolo Olmi (director)
Seúl (Corea del Sur), 2003

TERCER ACTO (Escena Primera)
Sala de banquetes del castillo

Lucía ha sido obligada por su hermano Enrico Ashton a casarse con lord Arturo Bucklaw, a pesar de haberle manifestado su amor y su compromiso con Edgardo. Lucía pierde la razón y apuñala a su marido en la cámara nupcial. Raimondo se precipita a la sala donde se festeja la boda y anuncia la tragedia a los invitados. Éstos se horrorizan al conocer este acto espantoso. Raimondo anuncia, entonces, que Lucía esta a punto de entrar en la sala. La consternación se adueña de los invitados a la vista de su comportamiento desordenado y de su horrible palidez, como si acabase de salir de la tumba.

Es evidente que Lucía ha perdido la razón. Cree oír la voz de Edgardo y se imagina que él está sentado cerca de ella, cerca de la fuente. Ve aparecer al fantasma de la fuente, que amenaza a los amantes, que no encontrarán refugio si no es ocultándose al pie del altar, donde pronto van a ser unidos en matrimonio. Lucía cree asistir a los preparativos de su boda y a la llegada del sacerdote que oficiará la ceremonia. Los invitados, al oír los desvaríos de Lucía, no pueden más que apiadarse de ella. Enrico es atormentado por los remordimientos. Lucía revive la fatal ceremonia de sus esponsales con Arturo y jura que permanecerá siempre fiel a Edgardo.

Mientras delira, Lucía exhorta a Edgardo a llorarla mientras él siga vivo en la Tierra, proclamando que ella no será feliz en el cielo mientras él no vaya a reunirse con ella. Se desvanece y pierde el conocimiento.

La escena de la locura contiene algunas de las notas más altas del repertorio para soprano: dos Mi bemol sobreagudos (notas aún más altas se pueden hallar en la ópera de Mozart, La flauta mágica: un fa sobreagudo en el aria del Segundo Acto de la "Reina de la Noche"). Estas notas no suelen estar escritas en la partitura, por lo que pueden ser interpretadas o no según el criterio de las cantantes.

Durante décadas Lucia di Lammermoor ha sido considerada casi como una pieza de artificio que servía para demostrar las aptitudes vocales de las sopranos. Sin embargo, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, divas como Maria Callas y después Joan Sutherland la colocaron definitivamente en el repertorio. Actualmente es una ópera muy interpretada en los teatros y frecuentemente grabada.

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