Sumi Jo (soprano), Janacek Philharmonic Orchestra, Paolo Olmi (director)
Seúl (Corea del Sur), 2003
TERCER ACTO (Escena Primera)
Sala de banquetes del castillo
Lucía ha sido obligada por su hermano Enrico Ashton a casarse
con lord Arturo Bucklaw, a pesar de haberle manifestado su amor y su
compromiso con Edgardo. Lucía pierde la razón y apuñala a su marido en
la cámara nupcial. Raimondo se precipita a la sala donde se festeja la
boda y anuncia la tragedia a los invitados. Éstos se horrorizan al
conocer este acto espantoso. Raimondo anuncia, entonces, que Lucía esta
a punto de entrar en la sala. La consternación se adueña de los
invitados a la vista de su comportamiento desordenado y de su horrible
palidez, como si acabase de salir de la tumba.
Es evidente que Lucía ha perdido la razón. Cree oír la voz de
Edgardo y se imagina que él está sentado cerca de ella, cerca de la
fuente. Ve aparecer al fantasma de la fuente, que amenaza a los
amantes, que no encontrarán refugio si no es ocultándose al pie del
altar, donde pronto van a ser unidos en matrimonio. Lucía cree asistir
a los preparativos de su boda y a la llegada del sacerdote que oficiará
la ceremonia. Los invitados, al oír los desvaríos de Lucía, no pueden
más que apiadarse de ella. Enrico es atormentado por los
remordimientos. Lucía revive la fatal ceremonia de sus esponsales con
Arturo y jura que permanecerá siempre fiel a Edgardo.
Mientras delira, Lucía exhorta a Edgardo a llorarla mientras él
siga vivo en la Tierra, proclamando que ella no será feliz en el cielo
mientras él no vaya a reunirse con ella. Se desvanece y pierde el
conocimiento.
La escena de la locura contiene algunas de las notas más altas del
repertorio para soprano: dos Mi bemol sobreagudos (notas aún más
altas se pueden hallar en la ópera de Mozart, La flauta mágica: un fa
sobreagudo en el aria del Segundo Acto de la "Reina de la Noche"). Estas
notas no suelen estar escritas en la partitura, por lo que pueden ser
interpretadas o no según el criterio de las cantantes.
Durante décadas Lucia di Lammermoor ha sido considerada casi como una pieza de
artificio que servía para demostrar las aptitudes vocales de las
sopranos. Sin embargo, inmediatamente después de la Segunda Guerra
Mundial, divas como Maria Callas y después Joan Sutherland la colocaron
definitivamente en el repertorio. Actualmente es una ópera muy
interpretada en los teatros y frecuentemente grabada.
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