Renée Fleming,
soprano
Orquesta del Festival de Lucerna
Claudio Abbado, director
Pese a sus importantes contribuciones en el campo de la sinfonía, de la sonata
para piano y de la música de cámara, la aportación musical más valiosa de
Schubert se produce en el campo del lied o canción de concierto, donde
se manifestó como un maestro insuperable, llegando a escribir alrededor de 600.
Pero, ¿qué es el lied? Para responder a esta pregunta se puede
reparar en la definición que da Zamacois: "canción original, escrita
para ser cantada por una sola persona, compuesta con ambición artística, pero
en un estilo íntimo, desprovisto de efectismos vocales, y en la cual poesía y
música se funden totalmente, ésta al servicio de aquella, y no a la inversa".
De este modo y, pese a que el lied existía antes de Schubert y
tuvo después de él un amplio florecimiento, su lied es el mejor representante de este género marcadamente alemán,
basado en componer música para poemas escritos, y por lo tanto, con un fin
principalmente literario.
Aunque las bases de este género ya habían sido establecidas por autores
de la talla de Mozart o Beethoven, son músicos de menor relieve los que ejercen
su influencia sobre Schubert, entre ellos Reichardt, Zelter o Zumsteeg,
oriundos del norte de Alemania y que habían adquirido gran especialización en
el canto monódico.
La característica más marcada del lied
schubertiano es su extremada concisión: sólo dice lo que hay que decir y nada
más. Dentro de esta línea esquemática aparentemente simple, se abre paso una exhuberante
inventiva: alternancia de modos y ritmos, contrastes entre serena regularidad y
febril agitación, perfecto conocimiento de las inflexiones del idioma, aliento
poético o trágico según necesidad, y por encima de todo, un maravilloso gusto
en el empleo de la voz.
Sus lieder (canciones,
plural de lied) se engloban, según su estructura, en tres
grandes grupos:
- Lied
estrófico simple: donde melodía y acompañamiento son iguales en cada estrofa.
El acompañamiento suele basarse en un tema melódico o un motivo rítmico
sencillo. Si existen otros motivos independientes, éstos sirven sólo de nexo
entre las estrofas. Podríamos considerar este tipo de lied como una canción de
tipo popular.
- Lied estrófico variado o desarrollado: con una estructura mucho más libre, donde, melodía y acompañamiento varían en determinadas estrofas.
- Lied escénico o declamado: melodía y acompañamiento son siempre nuevos, las transiciones pueden ser abruptas, con cambios de tempo e introducción de recitativos; la unidad musical se consigue a través de la tonalidad del conjunto, y también por motivos recurrentes.
Algunos de los recursos típicos que utiliza Schubert en estas composiciones son:
- Revolotea entre la forma mayor y menor de una misma tonalidad.
- Emplea excepcionalmente el colorido cromático dentro de una sonoridad fundamentalmente diatónica.
- Sus modulaciones tienden a desplazarse desde la tónica hacia las tonalidades con bemoles, siendo mediante y subdominante su relación preferida, algo imprescindible para reflejar los cambios de carácter del poema.
- Sistemática repetición de células rítmicas. Por ejemplo una nota larga y una corta, o una larga y dos o más cortas, como símbolo también de esa idea de viaje o como alusión a una marcha fúnebre.
Los temas principales tratados por Schubert son el amor, la libertad, la naturaleza, la soledad y la vida, siempre enraizados con el folclore popular germano, fuente principal de su inspiración. Pero su tema favorito es, sin duda, el eterno vagabundear; en ocasiones caminar es un gozo, pero en la mayoría de ellas tiene el sentido de errar como un extraño en todas partes, sin hallar la felicidad en ningún sitio.
Hasta tal punto tiene importancia este tema para el autor que se puede afirmar a ciencia cierta que todos los nombrados con anterioridad derivan de él, e incluso es el punto de partida que nos lleva a otro tema también muy recurrente en la obra schubertiana: la muerte, tratada como amiga, ya que da salida y es el consuelo y la esperanza ante esa eterna soledad.
A partir de Schubert el piano deja de ser un mero acompañante en el lied para convertirse en coprotagonista. Algunas introducciones y finales de piano solo, son como pequeños poemas, y en los momentos en que el piano simplemente sostiene la voz, su parte es con frecuencia tan independiente y de tanto valor musical como la melodía que interpreta el cantante. El mismo Schubert era consciente de la novedad de este aspecto, como se infiere de una frase que dijera tras interpretar algunos de sus lieder junto con el barítono Michael Vogl: "...La manera en que Vogl canta y yo acompaño, tal que en ese instante parecemos ser sólo uno, es algo nuevo e inesperado para la gente."
Los ejemplos de perfección aislada en su producción liederística son innumerables: Gretchen am Spinrade (Margarita en la rueca), Erlkönig (El rey de los Elfos) y Die forelle (La Trucha), son sólo algunos entre tantos otros. Sin embargo, al final de su vida Schubert se sintió inclinado por las colecciones de lieder con un nombre conjunto, los llamados ciclos. Sus dos grandes ciclos son: La bella molinera y El viaje de invierno.