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Orquesta Filarmónica de Berlín Herbert Von Karajan, director La forma de esta Sinfonía es plenamente clásica. Sus movimientos son cuatro:
1. Adagio - Allegro vivace
2. Adagio
3. Allegro molto e vivace - Trio. Un poco meno allegro
4. Allegro ma non troppo
Suele decirse que las sinfonías de Beethoven de número impar son
impetuosas, vibrantes, mientras que sus hermanas pares son tranquilas y
reposadas. Ése es el caso de la Sinfonía nº 4 en si bemol mayor, que
contrasta con la heroica Tercera en mi bemol mayor y la trágica Quinta
en do menor. Robert Schumann comentaba que esta obra era "una esbelta
doncella griega colocada entre dos guerreras nórdicas." El carácter
apacible de la Cuarta Sinfonía beethoveniana podría deberse a la época
de su composición (1806), una de las etapas más tranquilas en la vida
de Beethoven.
El Primer Movimiento tiene forma de 'allegro de sonata'. El adagio
introducctorio produce una atmósfera misteriosa y reservada. Sin
embargo, al comenzar el 'allegro vivace', su carácter se transforma
rápidamente a otro más optimista y alegre. Este movimiento es muy
rítmico, y su recapitulación va seguida de una brillante coda.
El Segundo Movimiento también tiene forma de sonata. El tema
inicial, bello y reposado, proporciona una atmósfera lírica al
movimiento entero que produce una elegante y sublime emoción. El primer
tema es presentado por la sección de violines primeros, mientras que el
segundo corre a cargo de los clarinetes.
El Tercer Movimiento es un típico 'scherzo' beethoveniano. El
movimiento tiene un aire ligero y parece bastante libre en la forma.
El Cuarto Movimiento también tiene forma de sonata. Con un 'tempo'
rápido, se caracteriza por una viveza y felicidad extremas, en una
atmósfera optimista que continúa hasta su coda.