miércoles, 11 de junio de 2008

Publicado por jrtapia @ 8:00



Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia

Semyon Bychkov, director

La figura de Brahms puede perfectamente presentarse como un agente unificador de las tendencias musicales de su época, más que como un compositor a contracorriente. Su música no sólo es un homenaje a los clásicos, sino que es la afirmación de una filosofía historicista que mantuvo el balance en un tiempo donde la idea del hombre moderno se estaba sobrecargando.

El hecho de que tanto en el siglo XX como en el presente se haya glorificado la música de Brahms no es algo caprichoso. La realidad sociopolítica que ha vivido el mundo en estos tiempos ha fomentado una expresión musical tangible; aun cuando han existido fuertes tendencias de círculos modernistas que intentaron establecer la regla de la no-regla, como el dadaísmo.

Brahms defendió los más altos patrones de entendimiento musical y nuestra época ha cultivado también esa tendencia. El compositor de Hamburgo dejó viva la idea de que ante el caos probablemente sea mejor trazar líneas de orden y disciplina. Por otro lado no es menester despreciar otras tendencias que se han dado históricamente; la genialidad de los compositores modernistas no se debe cuestionar totalmente, pues ello es una reacción, como lo es el historicismo. Lo importante es ir más allá de los ismos y analizar la capacidad creativa y evolutiva de los distintos movimientos históricos para así comprender mejor la dirección de la expresión humanística.

La importancia de Brahms como portador de un intelectualismo casi radical es mantener un grado de conciencia en lo que al análisis crítico se refiere. Su música es el ejemplo vivo de esa filosofía. Antes de la archifamosa Sinfonía nº 1 en Do menor, ya Brahms era un maestro de la música de cámara; además de la música coral y las canciones de arte. Aún así es tan genial su desarrollo de la técnica sinfónica que en el siglo XX sus sinfonías, conciertos y oberturas son los que lo han llevado a ser calificado como la tercera B (Bach, Beethoven, Brahms).

Su tiempo era el de la crisis del romanticismo musical. Agotadas las grandes figuras, sólo Wagner se mantenía. Brahms es, con su obra, el representante de la música pura continuando las grandes tradiciones de los clásicos y cierra así dos siglos de evolución musical, y es el sólido continuador y de alta calidad de las tradiciones de Haydn, Mozart y Beethoven.

Así nos presenta Robert Schumann a Brahms: «Siempre he sabido que un día aparecería un artista que estará llamado a ser la encarnación ideal del genio de su tiempo y cuyo arte no resultaría de un desarrollo gradual, sino que se manifestaría de golpe en toda su perfección, a semejanza de Minerva surgiendo completamente armada de la cabeza de Cronos. Pues bien, ya ha llegado, una sangre joven junto a cuya cuna montan guardia las Gracias y los Héroes. Se llama Johannes Brahms, vino de Hamburgo, donde realizó una obra creadora, ignorada de todos, en una profunda soledad. Todo en él, incluso su físico, anunciaba a un elegido El día en que dirija con su varita mágica las masas corales y orquestales que le comunicarán su poder, los misterios del mundo invisible nos serán desvelados en maravillosas visiones...».

La Tercera Sinfonía es su obra maestra de 1883, dos años después de terminar la Segunda, y supone el alejamiento de la influencia beethoveniana que se percibe claramente desde el inicio de la expresión triunfal del allegro, dirigiéndose hacia un final, en el último allegro, majestuoso, en un acorde pianísimo en Fa mayor.

La Tercera Sinfonía de Brahms está basada probablemente en esbozos de años anteriores. Uno de sus motivos principales está relacionado con la transposición musical de las iniciales de una frase muy suya: "Frei aber froh" (libre pero feliz, FAF, es decir: Fa-La-Fa, aunque realmente la segunda nota es La bemol).

Fue estrenada el 2 de diciembre de 1883 por la Orquesta Filarmónica de Viena, bajo la dirección de Hans Richter, que la consideró como la Eroica de Brahms (aludiendo a la Tercera Sinfonía de Beethoven).

El famoso tema del tercer movimiento, Poco Allegretto, forma parte de la banda sonora de la película "Aimez vous Brahms?" de Anatole Lidvak. También ha sido empleado en el documental de la BBC "The Century of the Self" de Adam Curtis, y en la canción "Baby alone in Babylone" de Serge Gainsbourg.



Comentarios

 

     

Ver perfil público del propietario del blog

Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid Para visionar los vídeos de este blog se necesita MACROMEDIA FLASH PLAYER (Se puede descargar en ENLACES)

     

     

Participantes

     


     

Buscador

     

     

Articulos Anteriores

     


     

     

     

Servicio cortesia de miarroba.com

Valid XHTML 1.0!

Valid CSS!

CSS - Tableless