Orquesta Filarmónica de Viena
Herbert von Karajan, director
Antonin Dvořák nació en Nelahozeves, un pequeño pueblo bohemio situado
treinta kilómetros al norte de Praga, el 8 de septiembre de 1841. De niño aprendió a tocar el violín, el piano y el órgano. En 1873 su fama se
hizo internacional gracias a la publicación de la primera colección de sus
"Danzas eslavas". En 1884 visitó por primera vez Gran Bretaña y
obtuvo éxito inmediato. Luego se trasladó a Norteamérica, donde fue director
del Conservatorio de Nueva York. Dos de sus obras más famosas, la Sinfonía nº 9
("Del Nuevo Mundo") y el Cuarteto en Fa mayor, Sinfonía
"conocido como "Cuarteto americano", las compuso en 1893,
durante su estancia en los Estados Unidos.
Sus composiciones incluyen nueve sinfonías (1865-1893), obras para piano (entre
ellas la conocida "Humoresca", de 1894), dos colecciones de Danzas Eslavas
(1878 y 1886), para dos pianos (orquestadas más tarde por el propio
compositor), las óperas "Vanda" (1875), "Dimitri" (1882),
"El jacobino" (1887-1888), "El diablo y Catalina"
(1888-1889), "Rusalka" (1901) y "Armida" (1902-1903) entre
otras, varios Poemas Sinfónicos, música de cámara, Oratorios, Cantatas, Misas,
un Concierto para violonchelo, otro piano y otro más para violín. El Concierto
para violonchelo en Si menor opus 104 es una de las obras más espléndidas del
repertorio romántico (1895).
Dvořák murió el 1 de mayo de 1904 en Praga.
"Sinfonía "Del Nuevo Mundo"
La Sinfonía nº 9 en Mi menor, Op. 95, conocida como "Del Nuevo Mundo"
es, seguramente, la sinfonía más popular de Dvořák y una de las más destacadas
de todo el repertorio sinfónico. Consta de cuatro movimientos:
I. Adagio - Allegro molto
II. Largo
III. Scherzo: Molto vivace
IV. Allegro con fuoco
Fue escrita en los primeros meses de 1893, durante la estancia de su autor en
Estados Unidos que se prolongó desde 1892 hasta 1895. Fue estrenada el 16 de
diciembre de 1893 en el Carnegie Hall de Nueva York, con la Orquesta
Filarmónica de la ciudad dirigida por Anton Seidl. El éxito fue apoteósico.
De los cuatro movimientos, el segundo es el más conocido; parece ser que Dvořák
se inspiró en la lectura de "La Canción de Hiawatha", en la que
Longfellow pinta la grandiosidad de los bosques americanos.
La melodía tiene ese aire doliente y nostálgico propio de los “espirituales
negros”. Dvořák se interesó por la música nativa americana y por los
espirituales afro-americanos desde su llegada a América.
En el Scherzo se escucha una especie
de danza ritual india, para acabar en un final de trompas y trompetas en
contraste con los acordes secos de la orquesta.
Tras el estreno de la sinfonía, Dvořák explicaba en un artículo publicado en el
New York Herald cómo la música originaria americana había influido en su obra.
En él afirmaba que, si bien no había utilizado directamente melodías populares
americanas, excepto en el segundo tema del primer movimiento, basado en un
canto espiritual afronorteamericano, sí había incorporado las particularidades
de la música india, desarrollando los temas con todos los recursos de los
ritmos modernos, del contrapunto y del color orquestal.
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