martes, 17 de junio de 2008

Christian Ferras, violín
De entre las piezas cortas para violín y piano que escribiera Fauré, la Berceuse Op. 16 ha sido con diferencia la más apreciada. Su perfeccionismo, exento de notas que no sirvan a su emotivo diseño musical, es característico de las mejores obras de Fauré y su atmósfera casi mágica confiere a esta pieza una dimensión superior a la de una simple nana para un recién nacido.

Compuesta entre 1878 y 1879, fue la obra que convenció al editor musical Julien Hamelle de la conveniencia de patrocinar a Fauré, que hasta ese momento no había cobrado ningún derecho de autor sobre sus composiciones. Según Jean-Michel Nectoux, biógrafo de Fauré,  este último no concedía importancia alguna a su Berceuse, pero la gran belleza que encierra esta obra la ha hecho desde siempre irresistible tanto a los violinistas como a los simples aficionados.


Publicado por jrtapia @ 8:00  | Música de cámara
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