El polifacético Alexander Borodin (1833-1887), compatibilizó su
carrera de químico con la de compositor. En 1881 dedicó su Segundo Cuarteto de cuerda a su esposa, como evocación de los tiempos en que ambos se conocieron
en Heidelberg (Alemania). Es, por lo tanto, una obra dotada de un
fuerte contenido emocional. La melodía posee gran importancia,
destacando sobre un acompañamiento de intrincados arpegios. El
protagonismo corresponde al primer violín y al violonchelo.
Prácticamente son estos instrumentos los encargados de presentar los
diferentes temas, mientras los dos restantes, el segundo violín y la viola, hacen siempre funciones de
acompañamiento.
El Nocturno es el fragmento más popular de este Cuarteto y
ha sido objeto de numerosos arreglos para todo tipo de formaciones
vocales e instrumentales. Es un Andante de
cantabiles melodías. El tema principal es presentado por el
violonchelo, sostenido por un acompañamiento de acordes a cargo de
violines y viola, acompañamiento que varía en cada exposición del tema.
De esta forma se evita la monotonía y se enriquecen las texturas. La
sección central posee un entramado mas complejo y en ella toman
protagonismo materiales provenientes de temas secundarios. Finalmente,
se produce una reexposición del tema principal a cargo del primer
violín.
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