Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Hijo de músico, Strauss se formó en Munich y perfeccionó sus
estudios con H. von Bülow. A los 16 años terminó su primera sinfonía y
pronto comenzó a destacar como director de orquesta, lo que le llevaría
a largas giras internacionales. En 1885 fue nombrado director de la
Orquesta de Meiningen. En 1908 comenzó su colaboración con Hugo von
Hofmannsthal en la creación de varias óperas. Su obra, clasificable
como postromántica, comenzó dentro de una tradición académica seguidora
de Brahms, para verse influida pronto por Richard Wagner y Franz Liszt
y llegar hasta el atonalismo, para regresar posteriormente a la
tonalidad. Escribió abundante música de cámara, casi toda en sus años
juveniles, música orquestal (Poemas Sinfónicos, Sinfonías) y cerca de
doscientas canciones de gran belleza, entre las que destacan los
"Cuatro últimos lieder" (con orquesta, 1948), su última obra.
La voz de Renée Fleming, definida como soprano lírica, es ágil y
cristalina, aterciopelada y opulenta. Fleming es una espléndida
profesional surgida en Estados Unidos en los últimos años, que posee
una conjunción de inteligencia, preparación y atrayente materia vocal.
Mozartiana de formación, no ha vacilado en alternar estrenos de óperas
contemporáneas, con oportunas incursiones en la época que mejor define
su actividad: la del bel canto. Comenzó su vida artística cantando jazz
porque se trataba de un género que le interesaba extraordinariamente. Actuaba
los fines de semana en un club de Nueva York donde trabajó con el gran
Illinois Jackett. Sin embargo, eligió ser cantante porque la música
clásica era una magnífica oportunidad para ella. Tuvo que renunciar al
jazz, ya que era imposible hacer bien dos cosas tan diferentes al mismo
tiempo.
Renée Fleming se decidió por la ópera por la influencia de su madre,
maestra de canto, con quien estudió durante treinta años. Aprendió a
tocar el piano y el violín, luego estudió ballet e ingresó en la
Juilliard School. Después se marchó a Francfort para perfeccionar su
formación con Elisabeth Shwarzkopf, Arleen Auger y Harmut Höll. Para
Renée la clave del canto, de la salud vocal, está en el lied. Cantar
lieder le permite controlar la voz mejor que si trabajara una ópera
completa.
La soprano ha cantado todos los grandes papeles de Mozart: La
Condesa y Susana de "Las Bodas de Fígaro"; Donna Anna, Donna Elvira y
Zerlina de "Don Giovanni"; Fiordiligi y Despina de "Così fan Tutte", y
muchos de otras, incluida "La Finta Giardiniera", que cantó en
concierto con la Orquesta de París. Su repertorio es muy extenso: le
encanta "Rusalka" de Dvořák, no sólo porque tenga tres bonitas arias
sino porque se identifica con este personaje: pertenece a su cultura.
Cantó "Armida" de Rossini en Pésaro; Margarita de Fausto de Gounod en
París; Eva de "Los Maestros Cantores de Nuremberg" de Wagner en
Bayreuth; "Alcina" de Händel en París; y Desdémona de "Otello" de
Verdi, después del nacimiento de su segundo hijo. Canta mucho Richard
Strauss: "El Caballero de la Rosa" -hizo su primera Mariscala en 1995-,
"Arabella", "Dafne", la Condesa de "Capriccio", inclusive "Ariadna en
Naxos".
Pero, le gustan muchos papeles y le es difícil escoger... Mozart es
diferente de Bellini, Rossini de Dvořák, Donizetti de Massenet, Verdi
de Strauss... No quiere limitarse. Intenta evitar los papeles demasiado
graves, porque desea cantar en el registro agudo y virtuosístico
mientras sea joven. Le gustan tanto las obras del repertorio
belcantista como aquellas en las que la orquesta desempeña un papel
importante (Strauss o Beethoven). Según Fleming, la extensión vocal de
los personajes que canta es bastante parecida. Sólo diverge el estilo.
La variedad le es tan natural como respirar. Su voz es lo que es, pero
con ella quiere hacer todo lo que pueda. Piensa que el sonido es muy
distinto entre Alcina, Desdémona, Rusalka o Margarita, pero quiere
intentar cantar con el sonido más cálido que sea posible. Quiere
entregarse a fondo en todo lo que hace en el plano de la
interpretación.
Renée Fleming ha participado en los estrenos "The Ghost of
Versailles" de John Corigliano en el Metropolitan de Nueva York, y "Les
Liasons Dangereuses" de Conrad Susa en San Francisco, y cantó
"Susannah" de Carlisle Floyd en Chicago, y "A Streetcar Named Desire"
de André Previn en San Francisco. Para ella, codearse con un compositor
es algo irremplazable en la carrera de un intérprete. La diva ha tenido
una suerte enorme de trabajar con los mejores directores de orquesta:
James Levine, Bernard Haitink, Daniel Barenboim, Christoph Eschenbach
-con el que se presenta regularmente en recitales- y Sir Georg
Solti..., viviendo un verdadero sueño al grabar "Rusalka" con Sir
Charles Mackerras.