lunes, 30 de junio de 2008

Publicado por jrtapia @ 8:08










Céderic Tiberghien, piano
Orchestre National de Lille
Paul Polivnik, director



“Noches en los Jardines de España” fue iniciada en París en 1909 y terminada en Sitges, cerca de Barcelona, en 1915. José Cubiles fue el solista de piano cuando Enrique Fernández Arbós dirigió el estreno en Madrid el 9 de abril de 1916, en un concierto que también incluía “El amor brujo”. Falla posteriormente revisó la partitura. Más expresiva que descriptiva, evocaciones en sonido, melancolía y misterio, estos términos sugieren impresionismo musical y “Noches en los Jardines de España” es, sin duda alguna, la obra más impresionista de Falla. Cada uno de los tres movimientos de “Noches” se refiere a un jardín español diferente.


Mientras vivía en París de 1907 a 1914, Falla dio inicio a una serie de nocturnos para piano solo. Otros músicos españoles que también residían en París -el compositor Isaac Albéniz y el pianista Ricardo Viñes- le alentaron para que ampliara la obra. Cuando Falla analizó esta sugerencia, la pieza se convirtió en una obra en la que el piano es una parte integrante, aunque diferenciada, de una gran orquesta. El proceso de gestación fue prolongado y, según Jean Aubrey, París "esperó en vano el estreno. Esos nocturnos empezaron a ser legendarios dentro del mundo musical parisino". Pero Francia no estaba destinada a oír el estreno. La obra estaba aún inconclusa cuando Falla partió de regreso a España.

Al volver a su tierra natal, el compositor se instaló en el pueblo costero de Sitges. Allí compuso en un antiguo piano de la lujosa villa del pintor catalán Santiago Rusiñol. Rusiñol había pintado alrededor de 30 cuadros describiendo los jardines de España y algunos expertos en Falla creen que la inspiración que subyace en “Noches en los Jardines de España” provino de una exposición de estos cuadros a la que Falla asistió. Otros no están de acuerdo con esto, citan el hecho de que Falla había estado trabajando en “Noches” varios años antes de ver esta exposición. Henri Collet, que conoció al compositor en París, sugirió que un poema de ambiente francés perteneciente a Francis James fue el motor real que hay detrás de la composición.

De hecho, tanto las influencias francesas como las españolas son evidentes. Las escalas, los ritmos y los motivos españoles están moldeados en una orquestación completamente francesa. Tal como lo explica Vladimir Jankélévitch, los tres movimientos "no tendrían semejante brillo, semejante belleza inigualada, semejante frescura impresionista de vista, sonido y perfume, si no hubieran existido ya la “Rapsodia española” de Ravel y la “Iberia” de Debussy... Es el mismo misterio -el misterio de la voluptuosidad y la oscuridad perfumada- que baña a “En el Generalife”, a “Parfums de la Nuit” de Debussy y a “Prélude á la nuit” de Ravel, así como es la misma y única embriaguez primaveral que se alza abruptamente de la orquesta de Feria de Ravel y de la orquesta de Noches".

En cierto momento Falla planeó agregar un cuarto movimiento basado en el tango de Cádiz. Pero, en cambio, ese movimiento proyectado fue incluido en “El amor brujo”.

Por una extraña coincidencia, el motivo principal que aparece a todo lo largo de “Noches” también fue usado en forma destacada por el compositor Amadeo Vives. La razón fue que Vives y Falla habían estado viviendo en la misma casa y todos los días habían oído a un viejo mendigo ciego interpretar este motivo en su violín desafinado. Inconscientemente ambos adoptaron la tonada del músico callejero. Ninguno de estos compositores se dio cuenta de que el motivo no era original hasta mucho después de terminadas sus respectivas piezas.

Burnett James, biógrafo de Falla, explica la estética detrás de “Noches”:

[La obra] revela claramente, a partir de un punto de vista particular, el dualismo inherente al temperamento y a la conciencia españoles y, por lo tanto, al arte español. La partitura contiene, como quizá ninguna otra, por lo menos no tan directamente y con la máxima sutileza, los polos gemelos del encanto moro y de la sensualidad del idealismo intelectual gótico. Los arabescos flotantes, la calidez nocturna y la poesía emotiva se complementan perfectamente con la hermosa arquitectura de la Alhambra, con sus jardines y fuentes y cipreses, el legado supremo de la ocupación mora en el sur de España. Sin embargo subrayando esto hay un contorno de estructura fuerte, descarnada y rítmica; los acentos precisos y ocasionalmente las asperezas de la armonía y de la textura rinden homenaje a la gran tradición de la España gótica... Si el encanto y la sensualidad son los elementos inmediatamente más llamativos en las seductoras "impresiones sinfónicas", como reza el subtítulo de la partitura, esto es debido a los orígenes poéticos en la mente del compositor, orígenes que vuelven a París, donde por primera vez le surgieron las ideas embrionarias.

El compositor escribió lo siguiente con respecto a Noches:

Si estas "impresiones sinfónicas" han logrado su objeto, la mera enumeración de sus títulos debe constituir una guía suficiente para el oyente. Aunque en esta obra -así como en toda aquella que tenga el legítimo derecho de ser considerada música- el compositor ha seguido un diseño definido, en cuanto al material tonal, rítmico y temático... el fin para el cual fue escrito no es otro que evocar [el recuerdo de] lugares, sensaciones y sentimientos. Los temas empleados se basan (como en muchas de las primeras obras del compositor) en los ritmos, modos, cadencias y figuras ornamentales que distinguen la música popular de Andalucía, aunque ellos rara vez estén usados en sus formas originales. La orquestación emplea frecuentemente, y de una manera convencional, ciertos efectos peculiares de los instrumentos populares que se utilizan en esa región de España. La música no tiene ninguna pretensión de ser descriptiva; es meramente expresiva. Pero algo más que los sonidos de los festivales y las danzas ha inspirado estas "evocaciones en sonido", pues la melancolía y el misterio también tienen su parte.

Más expresiva que descriptiva, evocaciones en sonido, melancolía y misterio, estos términos sugieren impresionismo musical y “Noches en los Jardines de España” es, sin duda alguna, la obra más impresionista de Falla. Es más fácil explicar aquello que el impresionismo no es, que aquello que es. El término, que ha sido tomado de las artes visuales, se refiere al intento de los compositores de retratar los sentimientos e impresiones asociados con lugares, escenas, acontecimientos o gente. Está lejos de ser pintura tonal literal, tal como el balido de la oveja en “Don Quijote” de Richard Strauss, o las bandas de bronces contrapuestas de “El Cuatro de Julio” de Charles Ives. Sin embargo, el impresionismo está igualmente alejado de la música absoluta, como por ejemplo, las sinfonías de Brahms, que proclama no referirse a nada más que a sí misma. La música impresionista está referida a algo específico pero intangible, a algo elusivo y abstracto, a los sentimientos humanos.

Cada uno de los tres movimientos de Noches se refiere a un jardín español diferente. El primero es “En el Generalife”.  El Generalife (que significa "Jardín del Arquitecto") es parte de la Alhambra, la antigua fortaleza de los reyes moros de Granada. Este jardín, en la ladera de una colina, contiene fuentes y antiguos cipreses. Falla jamás reveló en qué jardín se lleva a cabo la "Danza en la Distancia". El lugar del tercer movimiento es "en los Jardines de las Montañas de Córdoba".







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