El
trombonista sueco Christian Lindberg pasa por ser el mejor solista del instrumento
en la actualidad. Cada vez que toca en Madrid vienen varios autobuses
de aficionados desde Valencia. Es algo excéntrico, pero sus conciertos
son todo un espectáculo.
Este polifacético artista, que desde sus inicios en la década de los ochenta ha convertido el trombón en un instrumento solista más, tiene un talento que va mucho más allá de su faceta trombonística, pues también es un gran director y afamado compositor.
Como solista, su virtuosismo pleno de excelencias llega a todos los extremos imaginables: notas agudas en piano sostenido, graves más allá del registro del instrumento y ataques de todo tipo, picando, ligando siempre con alto contenido expresivo.
El trombón
Es un instrumento de viento metal que proviene de la trompeta primitiva importada de Egipto, la cual se construía de cobre, plata o asta, y más tarde en la Edad Media, de auricalco (aleación semejante al bronce), de donde se originó el nombre genérico de Oricalcos, dado antaño a los instrumentos metálicos de boquilla.
La antigua trompeta era de forma recta; en su extremo superior se ensanchaba en forma de campanas, a menudo representando la cabeza de un animal. Sufrió diversas transformaciones, y es de ella, y particularmente de la buccina (llamada Bausaun en el siglo XVI), que Riemann deriva el nombre en alemán del trombón: posaune
Por un cuadro del Perugino, conservado en el Escorial, puede establecerse que el trombón a vara era utilizado hacia fines del siglo XV. De cualquier modo no se poseen datos de la familia completa del trombón, sino a partir del siglo XVI.
El sacabuche, llamado en italiano tromba spezzata, en alemán zug-posaune, en inglés sackbut, y en francés trombone a coulisse, fue el primer instrumento de cobre que, mediante la vara móvil, dispuso de los armónicos en las siete posiciones, y por consiguiente de la escala cromática, tal como los actuales instrumentos a mecanismo, por lo cual fue considerado como el más perfecto instrumento de boquilla. En dicho instrumento, colocando la vara en siete puntos diferentes, o "posiciones", según el orden de la escala cromática descendente, se obtienen los sonidos armónicos correspondientes a cada una de las siete longitudes asumidas por la vara. Éstas, junto con la presión de aire que insufla el músico, determinan la altura del sonido de la nota que se emite.
Las
varas del trombón no permiten grandes velocidades cuando se toca. Los
autores clásicos han compuesto pocas obras para este instrumento como solista, que en el jazz se
usa para los efectos de glissando (escala rápida entre dos notas). En la música orquestal se emplea habitualmente en grupos de dos o tres trombones.

La boquilla
Esta pieza pequeña y hueca, también llamada embocadura, se adapta al tubo del trombón para que el intérprete sople, de modo que los labios se apoyen en los bordes, vibren y produzcan el sonido primario. El trombón presenta una boquilla de copa con una forma más grande y más profunda que la de la trompeta, lo que determina su timbre (el modo característico de sonar).

Tipos de trombón
Este instrumento de viento se puede clasificar en función del sonido particular que emite, correspondiente a las notas y claves que le caracterizan:
Bajo: instrumento de tono más grave.
Tenor: trombón con sonido de altura media.
Soprano: alcanza una voz aguda.
Contralto: por debajo del de escala más alta.
Trombón barroco: presenta un tubo de diámetro interior estrecho y un pabellón ligeramente acampanado.
Trombón Buccin: el pabellón ascendente se remata con una cabeza de serpiente.

Trombón de varas simple: un mecanismo deslizante permite cambiar la altura de las notas.
Trombón de pistones: el sonido es distinto y exagera cualquier imprecisión en la entonación.
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