La llamada trompeta "natural" o barroca fue el instrumento para el que escribieron Claudio Monteverdi, Jean-Baptiste Lully, Henry Purcell, Johann Sebastian Bach o Georg Friedrich Haendel. Se trataba de una trompeta vaciada en metal y de forma moderna (sección cilíndrica hasta el pabellón que se ensancha progresivamente), pero que debido a la escasa presión del aire no podía emitir nada más que los armónicos naturales del sonido fundamental. Ello venía determinado por la longitud del tubo (que, teóricamente, debería ser 2,34 m).
En la Alemania del siglo XVIII la trompeta natural estaba afinada en Do, más corrientemente en Re y sólo en ocasiones en Fa. Su sonoridad clara y penetrante, brillantísima, perfectamente adaptada a las interpretaciones al aire libre, hizo que se pasaran por alto sus limitaciones técnicas, por lo que hay muchos pasajes que, aún tocados en modelos de válvulas, siguen pareciendo de una dificultad increíble. Las trompetas naturales que se tocaban en conjunto en las fanfarrias eran idénticas, es decir, todas ellas estaban en la misma tonalidad.El músico que tocaba la voz superior utilizaba una embocadura más pequeña para facilitar la producción de notas sobreagudas. La actual trompeta de caballería es una trompeta natural.
El proceso que permite dotar a la trompeta de un cromatismo capaz de eliminar los inconvenientes presentados por las trompetas naturales comienza a finales del Barroco. Son numerosos los intentos realizados al respecto: tonillos o piezas de recambio, trompeta de tapadera, trompeta de correderas o de varas y por último la aplicación gradual de pistones.
Las piezas de recambio permitieron durante algún tiempo obtener diferentes tonalidades al aplicarlas a la trompeta, pero a lo largo del siglo XVIII se siguió investigando para elevar los acordes de los metales por medio de llaves y agujeros. Fue Anton Weidinger investigador y virtuoso de la trompeta, que aplicó al instrumento las llaves, basándose en los mismos principios en los que se basa el sistema de llaves de Böhm para la flauta o el fagot. Esta trompeta constaba de 3 ó 4 llaves colocadas al costado y, gracias a ello, podía tocar todas las notas de la escala diatónica y cromática. Haydn y Hummel escribieron para Weidinger sus famosos conciertos. A pesar del éxito inicial, la trompeta de llaves no se impuso definitivamente. Fue usada durante algunos años por bandas militares de Austria y de Italia, a finales de los años 1920 prácticamente desapareció, siendo sustituida por la trompeta de pistones, aunque hoy día es frecuente encontrarla de nuevo en las orquestas alemanas.
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