Entre 1890 y 1902 Lehár dirigió varias bandas militares y, a continuación, fue director del Teatro de Viena. Su primera opereta, "Kukuschka", se estrenó en 1896. En este género compuso más de treinta obras a lo largo de su carrera. En 1905 estrenó en Viena "La viuda alegre", que se convirtió en su mayor éxito. Del resto de su producción destacan las operetas "El conde de Luxemburgo" (1909), "El país de las sonrisas" (1929) y "Giuditta" (1934). Lehár fue la figura emblemática de la opereta. Baste recordar que en sus cinco primeros años "La viuda alegre" superó las 18.000 representaciones.
La atracción de la alta cultura por los géneros más ligeros y, entre estos, las formas musicales marginales se muestra en Nietzsche, para quien la zarzuela "La gran vía" era la mejor representación teatral del mal y en Hegel, que en su Estética calificó al vodevil cantado como parodia alegre o música que se burlaba de sí misma. Siegfried Kracauer interpretó las operetas de Offenbach como una crítica al Segundo Imperio y no es irrelevante realizar el análisis de algunos aspectos de la sociedad del siglo XX a través de la comedia musical, que es el derivado estadounidense de la opereta.
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