Este Concierto fue estrenado en 1959 por su dedicatario, Mstislav Rostropovich. Consta de los siguientes movimientos: I. Allegretto; II. Moderato; III. Cadenza y IV. Allegro con moto.
El violonchelo es un cordófono frotado. Su largo total es de 1,55-1,56 m. y el de la caja de resonancia, 0,76 m. Su
extensión comprende desde el Do1 al La4. Su afinación se realiza por quintas y sus cuerdas al aire son Do1, Sol1, Re2
y La2. La parte del violonchelo se escribe normalmente en clave de Fa, a no
ser que haya notas o pasajes especialmente agudos, para los que se puede
recurrir a la clave de Do o la de Sol.
Para la ejecución de las obras el instrumentista se sienta y el instrumento se
fija al suelo por una pica. El violonchelo se sujeta entre las piernas para
crear un ángulo contra el pecho, mientras se frota por medio de un arco
sostenido por la mano derecha.
El violonchelo surgió en la primera mitad del siglo XVI como el bajo de la
familia de las violas da braccio. Uno
de los primeros instrumentos que han sobrevivido data de 1572 y fue creado por
Andrea Amati. Algo posteriores pero de mayores dimensiones son los primeros violonchelos
creados por luthiers como Gasparo da Salò, Nicola Amati y Giovanni Paolo
Maggini, de la escuela de Brescia. En el norte de Italia, la dinastía Grancino,
y en Nápoles la de los Gagliano, tuvo un papel importante en la estabilización
del tipo organológico del violonchelo.
Antonio Stradivarius consiguió las mejores proporciones y tamaño, en torno a los 75 cm de caja, a partir de 1710. A pesar de todo, en la primera mitad del siglo XVIII se seguiría experimentando con instrumentos que no acabaron de consolidarse, como el violoncello piccolo, utilizado por Bach en sus cantatas de Leipzig o el violonchelo de cinco cuerdas empleado por el mismo compositor en su Suite para violonchelo nº 5.
En el Barroco el violonchelo tuvo un papel esencial como instrumento de continuo -junto con otros bajos de cuerda frotada- y fue sustituyendo al tenor de viola da gamba, tanto como instrumento solista como de continuo. A lo largo del siglo XVIII su presencia en la orquesta como sección instrumental va estabilizándose y aumentando en número, y en la segunda mitad del XVIII aparece las primeras obras concertísticas especialmente pensadas para el instrumento, como en los conciertos de cámara. Casi simultáneamente se comenzaron a escribir para él sonatas, tríos, cuartetos y surgieron numerosos virtuosos como Luigi Boccherini.
En sus primeros tiempos el violonchelo se tocaba de pie, sosteniéndose el arco con la palma de la mano hacia arriba. En el transcurso del XVIII las fuentes iconográficas ponen de relieve que el arco se comienza a sujetar con la palma hacia abajo, como correspondía a un tratamiento crecientemente virtuoso, aunque aún a un cuarto de su longitud. A mediados del s. XVIII la mano va sosteniendo el arco más hacia su extremo, y se impone la ejecución sedente, con el instrumento entre las piernas. A primeros del s. XIX se va difundiendo el uso de la pica que fija el instrumento al suelo y ofrece más seguridad y resonancia.
Esta evolución desde el XVIII al XIX afectó igualmente al propio instrumento,
que creció algo en volumen sonoro, mientras la mayor inclinación del clavijero
respecto a la tabla de resonancia desembocó en una mayor tensión de las
cuerdas, y por consiguiente, en mayor sonoridad y brillantez, aunque con cierta
pérdida de armónicos. El arco creció de forma consecuente, y el ataque se hizo
más pesado.
A lo largo del XIX el violonchelo aparece definitivamente instalado como el
segundo instrumento de cuerda en una formación sinfónica -en la actualidad, una
orquesta puede contar con una sección de violonchelos de alrededor de diez
instrumentos-, mientras consolida su papel como instrumento camerístico relevante,
tanto dentro del tradicional cuarteto de cuerdas, como en las más diversas
posibilidades de combinaciones instrumentales. La producción concertística
aumenta en el siglo XIX, que deja alguna de las muestras más paradigmáticas del
género, e incluso se expande aún más en el siglo XX, con nuevas creaciones de
todo tipo, algunas escritas especialmente para solistas tan relevantes como el
español Pau Casals o el ruso Mtislav Rostropovich.
Repertorio:
A. VIVALDI, Concierto para violonchelo y orquesta nº 1 en Mi bemol mayor, Op.107
J.S. BACH, Suites para violonchelo nº 1 en Sol mayor, BWV 1007, nº 2 en Re
menor, BWV 1008, nº 3 en Do mayor, BWV 1009, nº 4 en Mi bemol mayor, BWV 1010,
nº 5 en Do menor, BWV 1011, nº 6 en Re mayor, BWV 1012.
J. HAYDN, Concierto para violonchelo y orquesta nº 1 en Do mayor, Hob. VIIB.1
J. HAYDN, Concierto para violonchelo y orquesta nº 2 en Re mayor, Hob. VIIB.2
L. BOCCHERINI, Conciertos para violonchelo y orquesta nº 1 en Mi b mayor, nº 2
en La mayor, nº 3 en Re mayor, nº 4 en Do mayor, nº 5 en Re mayor, nº 6 en Re
mayor, nº 7 en Sol mayor, nº 8 en Do mayor, nº 9 en Si bemol mayor, nº 10 en Re
mayor, nº 11 en Do mayor, nº 12 en Mi bemol mayor.
R. SCHUMANN, Concierto para violonchelo y orquesta en La menor, Op.129
E. LALO, Concierto para violonchelo y orquesta en Re menor
J. BRAHMS, Doble concierto para violín, violonchelo y orquesta en La menor, Op.102
J. BRAHMS, Trío para clarinete (o viola), violonchelo y piano en La menor, Op.114
C. SAINT-SAËNS, Concierto para violonchelo y orquesta nº 1 en La menor, Op.33
C. SAINT-SAËNS, Concierto para violonchelo y orquesta nº 2 en La menor, Op.55
C. SAINT-SAËNS, Allegro appassionato para violonchelo y orquesta, Op.43
P. I. CHAIKOVSKI, Variaciones sobre un tema rococó para violonchelo y orquesta,
Op.33
A. DVORÁK, Concierto para violonchelo y orquesta en Si menor, Op.104
E. ELGAR, Concierto para violonchelo y orquesta en Mi menor, Op.85
E. BLOCH, Schelomo, rapsodia hebraica para violonchelo y orquesta
S. PROKOFIEV, Concierto para violonchelo y orquesta en Mi menor, Op.58
A. HONEGGER, Concierto para violonchelo y orquesta
P. HINDEMITH, Concierto para violonchelo obligado y diez solistas, Op.36/2
W. WALTON, Concierto para violonchelo y orquesta
A. JACHATURIAN, Concierto para violonchelo y orquesta en Mi mayor
D. SHOSTAKOVICH, Concierto para violonchelo y orquesta nº 1 en Mi bemol mayor, Op.107
D. SHOSTAKOVICH, Concierto para violonchelo y orquesta nº 2, Op.126
B. BRITTEN, Sinfonía para violonchelo y orquesta, Op.68
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