Jordi Savall dirige la obra maestra de Monteverdi en el Gran
Teatro del Liceo, con la Capilla Real de Cataluña y Hesperion XXI. La Música: Montserrat Figueras (soprano). Dirección escénica: Gilbert Deflo.
Orfeo se estrenó en 1607, en Mantua. La orquesta de Monteverdi está considerada como el punto de partida de la orquesta sinfónica moderna.
Existen diversas opiniones relacionadas con la génesis de la orquesta. Así, hay quienes sitúan su nacimiento en la Grecia clásica, mientras otros atribuyen su origen a los asirios o los egipcios, aunque realmente se ignora con qué instrumentos se hacía música en aquellos tiempos remotos. En lo que la mayor parte de los musicólogos están de acuerdo es en apuntar que el primer papel señalado a la orquesta fue el de acompañante del canto o la danza, lo que no es difícil de establecer mediante el examen de antiguos bajorrelieves egipcios de hasta 2.900 años de antigüedad.
La primera orquesta de que se tiene noticia cierta aparece aproximadamente en el año 885 a. C., en Asiria, durante el reinado de Assurnasirpal. En ella se encuentra un predominio de los instrumentos de cuerda, particularmente de las arpas, así como de diversos instrumentos de percusión que se utilizaban para marcar el ritmo. La dirección del conjunto era asumida por un arpista.
Ya en la era cristiana, se hace sentir la influencia hebrea y grecolatina. Hacia 1250 la orquesta se dedicaba especialmente a acompañar las obras dramático-religiosas. Por esa época las orquestas contaban con instrumentos de cuerda, flautas, trompetas e instrumentos de percusión, sin olvidar el órgano, utilizado entonces como instrumento profano más que en la actualidad, en que se le relaciona sobre todo con la música sacra.
La aparición de la primera partitura orquestal, que fue el Ballet cómico de la Reina, se debe a Enrique III, quien mandó imprimir la descripción de su autor. Esta obra fue presentada en Francia el 15 de octubre de 1581 y consistía en un ballet de atmósfera mitológica en el que ya intervenían varios instrumentos, así como la voz humana.
De una forma simplificada puede admitirse la existencia de un grupo reducido de compositores que, con sus obras, han contribuido decisivamente al desarrollo de la orquesta hasta que ha llegado a ser lo que es en nuestros días.
Claudio Monteverdi, que vivió a caballo de los siglos XVI y XVII, puede ser considerado no solamente el padre de la ópera, sino también el de la orquesta actual. La instrumentación de su Orfeo es francamente original. Utiliza en ella dos clavicordios, dos contrabajos, diez violas da gamba, dos arpas dobles, dos violines pequeños, dos tiorbas, dos órganos fijos, dos violonchelos, cuatro trombones, dos cornetines, un órgano portátil, un flautín, tres trompetas con sordina y una aguda. Así se deduce de las investigaciones realizadas hace algunos años, cuando se acometió la aventura de llevarla al disco utilizando instrumentos originales. Aunque esta orquesta primitiva carece totalmente de homogeneidad, su curiosa formación instrumental está únicamente al servicio de la voz y su misión consiste solamente en acompañar.
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