Victoria de los Ángeles fue la primera cantante española que actuó
en Bayreuth y precisamente en el papel de Elisabeth de "Tannhäuser". El director del
Festival, Wieland Wagner, nieto del compositor, le ofreció el papel de
Senta, pero después de estudiar la partitura, Victoria decidió no
aceptar la tentadora oferta, pues no se adecuaba a su voz de soprano
lírica. Posteriormente le propuso cantar Sieglinde, pero igualmente lo
declinó, y al final aceptó el papel de Elisabeth, aún sin considerarse
una cantante wagneriana, como confesó a Wieland, quien le aseguró que
lo que él deseaba era una Elisabeth con las características
precisamente de Victoria.
Nuestra insigne cantante quedó favorablemente impresionada por el
Festival de Bayreuth. Acudió a los ensayos con un mes de antelación,
cuando hacía pocos días que la orquesta ensayaba, lo que contrasta
extraordinariamente con la actitud de los “divos” de la actualidad, que
van directamente del areopuerto al teatro, no a ensayar, sino a cantar
en el estreno. Aunque Victoria de los Ángeles no poseía una voz
específicamente wagneriana, siempre fue una gran admiradora de este
compositor. Su gran ilusión hubiese sido cantar el papel de Isolda
pero, dadas sus características vocales, que le impedían hacerlo de
manera profesional (era una soprano lírica pura), se contentó con
cantar ese bellísimo papel, en forma privada, para sí misma.
A lo largo de su carrera cantó, con éxito, las tres “E” de Wagner:
Elisabeth, Elsa y Eva. Por suerte para los aficionados, esos tres
papeles se hallan grabados y a disposición del público. Su versión de
Elsa se conserva en un registro sonoro del Teatro Colón de Buenos
Aires, junto a una impresionante Ortrud cantada por Christa Ludwig. El
único inconveniente de esa grabación es la parte de los coros que está
cantada en italiano, tal como se solía hacer años atrás con las óperas
en francés o alemán.
En cuanto a su Eva, la grabación que se conserva es del
Metropolitan neoyorquino, donde cantó sustituyendo a Elisabeth Grümmer.
El director de aquellas representaciones (nada menos que Fritz Reiner),
pasó a admirar su sentido musical, también al interpretar a Wagner, al
igual que les había sucedido anteriormente a otros insignes colegas
(Solti, Sawallisch, Klemperer, Matacic).
Victoria de los Ángeles López García nació en Barcelona en 1923.
Victoria procedía de una familia modesta, pero muy aficionada a la
ópera. Su padre era bedel de la Universidad de Barcelona, donde nació y
vivió, por lo que las dependencias universitarias tuvieron
frecuentemente el privilegio de llenarse con su hermosa voz. Debutó en el Liceu en 1945, y se retiró de la ópera en Madrid en 1979,
con “Pelléas et Mélisande”. Además de ser una de las mejores sopranos
de su época, reunía las condiciones de mujer amable y sencilla, amante
del canto hasta lo indecible y capaz de mantener sus cualidades vocales
a pesar del paso del tiempo y también, como unánimemente se reconoce,
huyendo siempre del divismo. En 1961 cantó en Bayreuth su papel de
Elisabeth, significando un hecho trascendente para la historia del
canto en España. La "dulce Victoria", como era conocida en los medios
de prensa, murió en enero de 2005, a causa de una neumonía.
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