jueves, 21 de agosto de 2008

Publicado por jrtapia @ 18:00



Anne-Sophie Mutter, violín
Orquesta Filarmónica de Berlín
Herbert von Karajan, director


Antonio Lucio Vivaldi (1678-1741) se hizo sacerdote en 1703. Era apodado "Il Prete Rosso" (el cura rojo), a causa de su pelo. Pronto dejó esta vida debido a la entonces extraña enfermedad del asma. No siempre podía cumplir con sus obligaciones pastorales, por lo que decidió dedicarse a la música.

En 1704 se hizo profesor de violín en un orfanato femenino, el Ospedale della Pietà, en Venecia. Vivaldi escribió muchas obras para las muchachas del orfanato.

También compuso multitud de óperas, logrando importantes triunfos. Así conoció a Anna Giraud, una joven cantante que a partir de entonces viviría con él.

A pesar de cosechar una gran fortuna, debida sobre todo a sus ganacias en la ópera, Vivaldi murió en la pobreza y su cuerpo fue enterrado en una fosa común.

La importancia de la obra instrumental de Vivaldi proviene de la firmeza con la cual se impuso frente a las formas tradicionales del siglo XVII. Vivaldi fijó con solidez la forma concertante del solista frente al conjunto, estructurada en tres movimientos que aspiraban a la simetría formal (“vivo-lento-vivo&rdquoGuiño. Como solista, el propio Vivaldi practicó con naturalidad esta forma de concierto, en épocas en que todavía estaban en gestación otras estructuras musicales (sonata, cuarteto, sinfonía). Espíritu audaz, improvisador intrépido, Vivaldi dedicó todo su talento a experimentar combinaciones instrumentales novedosas, estructuras rítmicas y armónicas nuevas, a destacar instrumentos hasta el momento marginados (violoncello, fagot, flauta) y que ocuparían un papel insustituible en las futuras formaciones sinfónicas. De las prácticas eclesiásticas, heredó el gusto por el diálogo contrapuntístico entre diferentes “coros” de instrumentos.

Por otro lado, hay en algunas de las obras de Vivaldi un intento primario de crear “música descriptiva” (“Las Cuatro Estaciones”, “La tempestad”, etc.) que lo señalan como precursor de los conceptos modernos de la orquestación: antes que él, pocos habían reparado en el color y la especificidad melódica de cada instrumento. De allí, por ejemplo, el efecto de “eco” intencionalmente buscado en muchos de sus conciertos (que Bach, no consciente de esta finalidad y preocupado principalmente en la resolución polifónica, pasó por alto en las transcripciones de las obras de Vivaldi). Solamente algunas obras de Joseph Haydn, antes que irrumpiera el Romanticismo con el “poema sinfónico”, manifestaron intenciones análogas a las de Vivaldi. Algunos explican esta circunstancia en el hecho de que Haydn sirvió en su juventud a la familia von Morzin, a la que estuvo ligado Vivaldi en la década de 1720. Sea como sea, la biblioteca musical de los príncipes Esterházy (patronos de Haydn) contenía copia de “Las Cuatro Estaciones”.

La preocupación de Vivaldi de dar un máximo de utilidad y lucimiento a cada instrumento, se tradujo en la gran vivacidad y júbilo rítmico que tienen sus movimientos rápidos, que los hacen inmediatamente identificables como de su autoría. Por otra parte, los movimientos lentos de sus obras poseen una intensidad pocas veces alcanzada en su época. Estas mismas características se advierten en su producción de música vocal religiosa, que alterna coros febriles con extensos solos vocales de carácter místico. Las arias de sus numerosas óperas serias también abordan todos los climas expresivos (aventura, regocijo, nobleza, heroismo, magia, religiosidad), adaptadas a una época que exigía gran habilidad vocal en el intérprete. Precisamente por toda esta complejidad, a pesar de todas las investigaciones que durante el siglo XX se han llevado a cabo sobre su vasta producción, aún es necesario seguir depurando la interpretación de la misma, a fin de rescatar al auténtico Vivaldi en toda su diversidad.


El Invierno, de "Las Cuatro Estaciones"
"Las Cuatro Estaciones" es el título de sendos conciertos para violín y orquesta y una de las obras más recordadas y admiradas de Antonio Vivaldi. Éstas se encuentran contenidas en "Il cimento dell'armonia e delll'inventione", Op.8

Cada uno de los conciertos consta de tres movimientos y sigue un programa, según los cuatro sonetos escritos por Vivaldi para esta obra: La primavera, en Mi mayor; El verano, en Sol menor; El otoño, en Fa mayor; El invierno, en Fa menor

El "allegro" inicial de "El Invierno" toma un fraseo corto picado con trinos para simbolizar el frío; una filigrana del solista introduce el viento. Después, un tema de filigrana, que parece hablar de deslizarse por la nieve: el solista interpreta una melodía fascinante, que resume las sensaciones aportadas por la estación. Fusas en dobles cuerdas para el rechinar de dientes.

En el segundo movimiento hace su entrada la lluvia, con un "pizzicato": el solista representa la felicidad del hombre, ante la hoguera de su casa, transmitiéndose también la sensación del calor hogareño (en el bajo continuo). Este es el momento que se interpreta en el vídeo.

En el tercer movimiento es muy curiosa la cantilena que hay a la mitad, en modo mayor, quizá el lamento porque el invierno toque a su fin.

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