miércoles, 03 de septiembre de 2008


Johann Sebastian Bach (Eisenach, Turingia, 21 de marzo de 1685 – Leipzig, 28 de julio de 1750) organista y compositor del Barroco, fue miembro de una de las familias de músicos más extraordinarias que ha conocido la historia (alrededor de 120 músicos).

Su fecunda obra es considerada como la cumbre de la música barroca y una de las cimas de la música occidental, no sólo por su profundidad intelectual, su perfección técnica y su belleza artística, sino también por la síntesis que efectúa en ella de los diversos estilos de su época y del pasado y su incomparable extensión. Bach es la fuente de inspiración para los posteriores compositores, desde Mozart hasta nuestros días.

Sus más importantes obras están entre las más destacadas y trascendentales de la música clásica y de la música universal. Entre ellas cabe mencionar las obras para órgano, los Conciertos de Brandenburgo, el Clave bien temperado, la Misa en Si menor, la Pasión según San Mateo, El arte de la fuga, La ofrenda musical, las Variaciones Goldberg...

Karl Richter, intérprete de la Toccata y Fuga en el vídeo, estudió en Leipzig bajo el magisterio de Straube, Mauersberger y Ramin cuya sola mención nos evoca inmediatamente el nombre de Johann Sebastian Bach. Efectivamente, Karl Richter fue un músico ligado durante toda su vida al músico de Eisenach. Otros compositores como Haendel, Gluck, Mozart, Beethoven o Bruckner formaron parte también de su repertorio, si bien es verdad que más en las salas de conciertos que en los estudios de grabación.

Una vez trasladado a Múnich -adonde llega con las propuestas revisionistas de sus maestros en cuanto a orquestación, articulación e instrumentación- empieza a dirigir el Coro Heinrich-Schütz-Kreis que, luego, pasaría a llamarse Münchener Bach Chor. En 1953 firma un contrato con Archiv Produktion y registra las Exequias Musicales de Schütz, su primera grabación para el sello plateado. A partir de ahí y hasta su muerte, el 15 de febrero de 1981, a los 54 años de edad, permanecería estrechamente ligado al sello alemán para el que registraría un ciclo de cantatas así como las Pasiones y otras obras corales de Bach. Archiv, sello Bach por excelencia, tuvo en Karl Richter a uno de sus mayores exponentes y con él creó una tradición discográfica cuyo testigo recogería una nueva generación de músicos como Reinhard Goebel, Trevor Pinnock y John Eliot Gardiner, todos ellos artistas Archiv en la década de los ochenta del pasado siglo.

Aunque hoy más conocido como director de obras corales debido a sus numerosas grabaciones discográficas, Karl Richter fue un organista (y clavecinista) de considerable reputación permaneciendo activo como tal a lo largo de toda su vida. En 1949 fue nombrado organista de la Iglesia de Santo Tomás, el mismo puesto que tuviera el propio Bach, y al año siguiente ganaría el primer premio de órgano en el Concurso Bach de Leipizig. Poco después ingresaría en la Academia de Música de Munich como profesor de órgano y música coral luterana.

Karl Richter fue uno de los mejores organistas alemanes de la postguerra. Su Bach es noble, poético, atento al detalle y de gran claridad. Su fraseo destila humanidad, su pulso rítmico es inquebrantable y sus tempi, a veces extremos, nunca resultan forzados. Además, ornamenta con mesura, demuestra autoridad en el uso de los registros y un virtuosismo de primera magnitud. "Humano" es quizás el adjetivo que mejor define el acercamiento del Richter organista a Bach. Sin renunciar a un sonido rico y pleno -aunque nunca ampuloso- Karl Richter sabe aunar empuje y lirismo a la vez que profundidad y sentimiento. Así era el Richter que empuñaba la batuta y así es el Richter que se sienta delante del órgano, a mayor gloria de Bach.

Publicado por jrtapia @ 18:00  | Instrumentos mixtos
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