Johann Sebastian Bach (Eisenach, Turingia, 21 de marzo de 1685 –
Leipzig, 28 de julio de 1750) organista y compositor del Barroco, fue
miembro de una de las familias de músicos más extraordinarias que ha
conocido la historia (alrededor de 120 músicos).
Su fecunda obra es considerada como la cumbre de la música barroca
y una de las cimas de la música occidental, no sólo por su profundidad
intelectual, su perfección técnica y su belleza artística, sino también
por la síntesis que efectúa en ella de los diversos estilos de su época
y del pasado y su incomparable extensión. Bach es la fuente de
inspiración para los posteriores compositores, desde Mozart hasta
nuestros días.
Sus más importantes obras están entre las más destacadas y
trascendentales de la música clásica y de la música universal. Entre
ellas cabe mencionar las obras para órgano, los Conciertos de
Brandenburgo, el Clave bien temperado, la Misa en Si menor, la Pasión
según San Mateo, El arte de la fuga, La ofrenda musical, las
Variaciones Goldberg...
Karl Richter, intérprete de la Toccata y Fuga en el vídeo,
estudió en Leipzig bajo el magisterio de Straube, Mauersberger y Ramin
cuya sola mención nos evoca inmediatamente el nombre de Johann
Sebastian Bach. Efectivamente, Karl Richter fue un músico ligado
durante toda su vida al músico de Eisenach. Otros compositores como
Haendel, Gluck, Mozart, Beethoven o Bruckner formaron parte también de
su repertorio, si bien es verdad que más en las salas de conciertos que
en los estudios de grabación.
Una vez trasladado a Múnich -adonde llega con las propuestas
revisionistas de sus maestros en cuanto a orquestación, articulación e
instrumentación- empieza a dirigir el Coro Heinrich-Schütz-Kreis que,
luego, pasaría a llamarse Münchener Bach Chor. En 1953 firma un
contrato con Archiv Produktion y registra las Exequias Musicales de
Schütz, su primera grabación para el sello plateado. A partir de ahí y
hasta su muerte, el 15 de febrero de 1981, a los 54 años de edad,
permanecería estrechamente ligado al sello alemán para el que
registraría un ciclo de cantatas así como las Pasiones y otras obras
corales de Bach. Archiv, sello Bach por excelencia, tuvo en Karl
Richter a uno de sus mayores exponentes y con él creó una tradición
discográfica cuyo testigo recogería una nueva generación de músicos
como Reinhard Goebel, Trevor Pinnock y John Eliot Gardiner, todos ellos
artistas Archiv en la década de los ochenta del pasado siglo.
Aunque hoy más conocido como director de obras corales debido a sus
numerosas grabaciones discográficas, Karl Richter fue un organista (y
clavecinista) de considerable reputación permaneciendo activo como tal
a lo largo de toda su vida. En 1949 fue nombrado organista de la
Iglesia de Santo Tomás, el mismo puesto que tuviera el propio Bach, y
al año siguiente ganaría el primer premio de órgano en el Concurso Bach
de Leipizig. Poco después ingresaría en la Academia de Música de Munich
como profesor de órgano y música coral luterana.
Karl Richter fue uno de los mejores organistas alemanes de la
postguerra. Su Bach es noble, poético, atento al detalle y de gran
claridad. Su fraseo destila humanidad, su pulso rítmico es
inquebrantable y sus tempi, a veces extremos, nunca resultan
forzados. Además, ornamenta con mesura, demuestra autoridad en el uso
de los registros y un virtuosismo de primera magnitud. "Humano" es
quizás el adjetivo que mejor define el acercamiento del Richter
organista a Bach. Sin renunciar a un sonido rico y pleno -aunque nunca
ampuloso- Karl Richter sabe aunar empuje y lirismo a la vez que
profundidad y sentimiento. Así era el Richter que empuñaba la batuta y
así es el Richter que se sienta delante del órgano, a mayor gloria de
Bach.