sábado, 06 de septiembre de 2008

Publicado por jrtapia @ 8:00






Orquesta de Cámara de la Radio de Holanda

Ingo Metzmacher, director

El Concierto en Mi bemol “Dumbarton Oaks” (1937-38) es un concierto de cámara de Igor Stravinski que recibió ese nombre por ser un encargo de la Institución Dumbarton Oaks, fundada por Robert Wood Bliss Washington.  Está obra está escrita para una orquesta de cámara con flauta, clarinete, fagot, dos trompas, tres violines, tres violas, dos violonchelosy dos contrabajos. Sus tres movimientos Tempo giusto, Allegretto, y Con moto se interpretan sin pausa. El concierto es la última obra que Stravinski compuso en Europa, en Annemasse, cerca de Ginebra. Stravinski se inspiró en los Conciertos de Brandemburgo de Bach, particularmente en el tercero.

 Igor Stravinski (1882-1971) revolucionó la historia de la música. Fue el autor que más ampliamente contribuyó a la música de vanguardia, ya que puso en tela de juicio los dogmas que reinaban hasta entonces en la composición musical (consistencia armónica, desarrollo métrico y temático, etc.) y abrió paso a nuevas formas de experimentación. Por ello es considerado, junto a Bartók, una de las figuras más importantes del siglo XX.

Stravinski nació en Lomonosov, Rusia, el 17 de junio de 1882. Su madre era una afamada cantante de ópera y su padre era un bajo del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, por lo que Igor viajaba continuamente entre esta ciudad y la casa de Ustilug donde residía la familia. Estudió piano siendo niño, pero sus padres querían que fuese abogado. Por eso en 1901 ingresó en la Universidad de San Petersburgo para estudiar Derecho, y en ella permaneció hasta 1905. Sus conocimientos musicales, debidos a su padre, le facilitaron que pudiera estudiar composición entre 1902 y 1908 con Nikolai Rimski-Korsakov. Este maestro influenció sus primeros trabajos musicales, así como también Debussy, Chaikovski, Borodin o Dukas.

En 1909 el empresario de los Ballets Rusos, Sergei Diaghilev, se fija en él al estrenarse sus obras “Fuegos de artificio” y “Scherzo fantástico” en San Petersburgo. Queda entusiasmado con su composición y le encarga la orquestación de dos piezas de Chopin que serán utilizadas para un ballet: “Las Sílfides”. También le encargó una partitura original, cuyo resultado sería “El Pájaro de fuego” (1910), en la que se pueden apreciar claramente todas las influencias que modelan su estilo.

En 1910 Stravinski se traslada a París junto con la compañía de los Ballets Rusos, permaneciendo en Francia desde entonces. En los años anteriores a la I Guerra Mundial viaja por toda Europa. En Berlín conoce a Schoenberg y escucha su “Pierrot Lunaire”. Continúa la colaboración  con Diaghilev en varias ocasiones: en 1911 compone la música para el ballet “Petrushka” y en 1913, para la “La consagración de la primavera”. Esta última fue coreografiada por Nijinski y estrenada bajo la dirección de Pierre Monteux. El estreno produjo una gran impresión por su gran fuerza, aunque el espectáculo fue duramente criticado. También realiza una cantata y unas curiosas canciones con textos de poesía japonesa y del poeta Balmont. En todas estas obras se puede ya apreciar una clara evolución del estilo del compositor hacia cotas más personales y desligadas de reminiscencias anteriores. Se vuelve más rítmico que armónico, y las obras se componen de diferentes bloques unidos sin intermedios que unifiquen la obra. Se puede apreciar más claramente el cambio en su ópera china “El ruiseñor”.

La guerra le obliga a abandonar Francia y buscar refugio en una zona segura: Suiza. Durante estos años su música tiende a recordar su patria: poesía folclórica rusa, canciones y cuentos inspiran sus obras. Se puede apreciar en el ballet “Las Bodas” (donde remarca el ritmo mecánico para dar un sentido ceremonial a la pieza a través de pianos y percusión), la fábula “Renard”, la “Historia del soldado” en la que se emplea tanto la narración como la música instrumental y está pensada para que se realice mientras la ejecuta un bailarín. Su estilo vuelve a dar un giro al añadir elementos de la música eslava y rusa.

Tras la guerra, la compañía de Diaghilev inicia una gira por Europa en la que Igor estará incluido. Stravinski inicia un periodo de revisión de formas de la música antigua reinventándola de nuevo e introduciendo material nunca antes desarrollado en moldes clásicos. Así produce en 1920 “Pulcinella”, una nueva obra para los Ballets Rusos. También se aprecia este cambio en su ópera con reminiscencias rusas “Mavra”, en la “Sinfonías para instrumentos de viento” y otros trabajos. En esta década de los 20 usa al comienzo los instrumentos de viento, percusión y piano dejando a un lado las cuerdas, aunque emplea todos los instrumentos para su ópera “Edipo rey” (1926-27) y sólo instrumentos de cuerda en la que sería su última colaboración con Diaghilev, “Apolo” (1928). Instalado en Francia, utiliza la orquestación de las obras de Chaikovski para realizar el ballet “El beso de la hada”. Pero la mayor de todas las obras de esta década sería la “Sinfonía de los Salmos”, perfecta unión entre la música ritual y la tradición cristiana ortodoxa.

En los años 30 Stravinski se decanta por la música instrumental, en gran parte porque en 1928 muere Diaghilev, por lo que se desliga de la compañía. Compone en esta época obras como el Concierto “Dumbarton Oaks” o “Capricho para piano y orquesta”. Tras la muerte de su esposa y de su madre, en 1939 decide trasladarse a Estados Unidos junto a Vera Sudeikina, su amante desde 1921. Al año siguiente se casan y se establecen en Hollywood, participando en la música de varias películas (”Sinfonía en tres movimientos”, 1945). Tiene un gran colaborador en la figura de Balanchine, para el que compone los ballets “Orfeo” y “Agon” (1953). En 1945 obtiene la nacionalidad estadounidense. En esta época su música se vuelve enormemente ecléctica, recogiendo influencias que van desde el contrapunto barroco a las más modernas corrientes del jazz norteamericano, como”Ebony concerto”.

A finales de los 40 se puede observar otra evolución del artista, que vuelve a las raíces con su anteriormente comentado ballet “Orfeo”, la famosa obra “La carrera del libertino”, y una “Misa” de sonido casi enteramente medieval. Este medievalismo se debe a la amistad que unió a Stravinski con Robert Craft, el cual era un gran admirador de Schoenberg y Webern, y traspasó su entusiasmo al compositor ruso. Esto conmocionó a la crítica, ya que consideraban a Stravinski y Schönberg como eternos rivales defensores de ideas opuestas, aunque un motivo que influyó notablemente en el cambio de actitud del ruso fue la muerte de Schoenberg y las ideas que los compositores de vanguardia estaban desarrollando en Europa. Influido por esta corriente compuso música religiosa como su “Cantata” (1951-52), “Requiem Canticles” (1965-66), el “Canticum sacrum” o “Threni” (1957-58), además de las elegías “A la memoria de Dylan Thomas” y “Elegía por J.F.K.”. De esta época es también el ballet “Agon”.

Stravinski continuó componiendo hasta los ochenta y cinco años, haciendo grabaciones de su música y publicando sus conversaciones con su amigo Robert Craft. Desde 1967 tenía problemas de salud, por lo que decide en 1969 trasladarse con su esposa a Nueva York. Allí murió el 6 de abril de 1971, aunque fue enterrado en Venecia.


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