domingo, 07 de septiembre de 2008






Paul Badura-Skoda, piano

Las últimas sonatas para piano de Beethoven, particularmente las últimas tres, se consideran no sólo como el punto culminante del género, sino que representan además el cierre de una etapa musical, el Período Clásico, y la apertura de lo nuevo, el Romanticismo. El Opus 111, la última sonata para piano del genial compositor, está compuesta por dos movimientos antitéticos y concluye con el mismo acorde en Do mayor con el que comienza su primera sonata de 27 años atrás, en 1795.

Sus 32 sonatas conforman el ciclo más extenso, complejo y difícil de la historia del pianismo universal. En ellas se manifiesta la personalidad revolucionaria de Beethoven, que se sitúa como el compositor de sonatas más destacado del periodo comprendido entre Clasicismo y Romanticismo. Fiel a la forma sonata, el gran maestro se permite más de una innovación: sonata de dos (Op. 111), cuatro (Op. 109) o cinco movimientos, temas con variaciones, fugas, scherzos, etc. Estas sonatas presentan nuevas sonoridades, audaces experimentos, y queda reflejado el mundo interior del compositor y también el recién llegado lenguaje expresivo de la revolución romántica.

Las sonatas de Beethoven exigían un virtuosismo pianístico sin precedentes hasta entonces  y eran prácticamente intocables en la época en la que fueron escritas, hasta que unos años después  Liszt fue quien demostró que esa música era "tocable".


Publicado por jrtapia @ 18:00  | El piano
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