Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Leonard Bernstein (piano y director)
Orquesta Filarmónica de Nueva York
Gershwin nació en Nueva York el día 26 de septiembre de 1898, en
Brooklyn para ser más exactos. Su familia era de origen ruso y parece
que fue el clásico niño aventajado y con muy buen oído, de tal forma
que aprendió a tocar el piano por sí mismo de forma autodidáctica.
Así que su padre, que vio el posible talento del joven George, se
decidió a financiar los estudios del pequeño y le puso un profesor
particular que ya le introdujo con más seriedad en el mundo de la
música. Gracias a este profesor, Charles Hambitzer, pudo tomar contacto
con los grandes clásicos europeos. El profesor opinaba que Gershwin era
un auténtico genio, que deseaba dedicarse al jazz “y todas esas cosas”,
aunque él era partidario de que dedicara su talento a otras opciones.
No parece que tuviera demasiado poder de convicción por lo menos a
corto plazo.
Otro compositor, también de origen ruso, conocido como Irving
Berlin, que se llamaba en realidad Israel Balin, tuvo más influencia
sobre Gershwin. Berlin era compositor de música para revistas de
teatro. Alcanzó cierta notoriedad porque compuso obras dedicadas a los
combatientes estadounidenses durante la primera guerra mundial.
También otro autor de ese mismo tipo de música, Jerome Kern,
ejerció influencia en el joven compositor, quien en 1914 abandonó sus
estudios para trabajar en una tienda de instrumentos musicales y discos
donde había un piano.
El intrépido Gershwin se sentaba delante del piano y amenizaba a
los clientes con las canciones de moda e, incluso, llegó a componer
algunas. De ahí salió su primer éxito comercial que fue la música para
una revista de Broadway, llamada “La, la Lucille”.
En 1916 Gershwin ya es una especie de máquina de componer y además
sigue estudiando para mejorar su técnica, ya que era consciente de sus
lagunas. Precisamente es este uno de los méritos de Gershwin, intentar
mejorar siempre, con fe y entusiasmo. En esa época el citado Irving
Berlin le ofrece ser su secretario musical , lo que Gershwin no
aceptó.
En los Estados Unidos no existía tradición musical. La poca que
existía era debida a los emigrantes europeos que llevaron allí sus
modos musicales, como era el caso de los irlandeses, los griegos o los
judíos y rusos. Así que no se puede hablar hasta ese momento de una
música americana autóctona. Esto fue así hasta que llegó Gershwin que,
además, fue curiosamente el primer compositor de EEUU que alcanzó
notoriedad fuera de su propio país.
En 1920 Gershwin se anima a componer música para las salas de concierto, lo
que supone un cierto giro en su carrera y con ello en la música de los
Estados Unidos. El 12 de febrero de 1924 se estrenó en el Aeolian Hall
de Nueva York, su "Rhapsody in blue", una obra escrita para piano y
orquesta que mezclaba elementos procedentes del jazz, como la síncopas, y de la música
clásica. La obra no fue acogida con generosidad y sí más bien con
polémica por parte de la crítica.
"Rhapsody in blue" fue un encargo del director Paul Whiteman que
había pedido a Gershwin una obra sinfónica para se interpretada como
parte de un concierto de jazz. Fue orquestada por otro gran compositor
estadounidense: Ferde Grofe. El nacimiento de "Rhapsody in blue" fue
el punto de inflexión de la música sinfónica en ese país. A partir de
ahí quedó demostrado que se podía mezclar elementos autóctonos del
blues o el jazz con lo clásico.
A pesar de las reticencias iniciales, el éxito de la rapsodia de
Gershwin estaba asegurado y fue casi inmediato. Tanto es así que muy
pronto se empezó a interpretar en todos los Estados Unidos y en Europa,
donde, por otra parte, el jazz en aquella época empezaba a ser muy
admirado para serio disgusto de algunos.
Gershwin se ilusionó con la música sinfónica y cuando todavía
estaba reciente el éxito de su rapsodia presentó al público una nueva
obra. Esta vez fue el "Concierto para piano en Fa", al que siguió otra
obra muy conocida de la mayor parte de los aficionados: "Un americano
en París" que se presentó nada menos que en el Carnegie Hall de Nueva
York con la orquesta Filarmónica de esa ciudad, una de las mejores
formaciones del mundo, bajo la batuta de Walter Darmosh.
En fin, el mérito indiscutible de Gershwin es, según los
musicólogos, haber sabido mezclar de forma convincente los elementos de
la música clásica con el jazz y el blues. La obra de Gershwin
transporta a los ambientes del Brooklyn de principios de siglo, denota
un gran conocimiento de los mismos y nos habla de su propio carácter
virtuoso y su afán de perfección. Gershwin ejerció gran influencia
entre sus contemporáneos. En 1931 ganó el Premio Pulitzer por su
comedia musical "Of Thee I sing", siendo el primer premio que se otorgó
en esa categoría. Desgraciadamente un tumor cerebral acabó con su vida
el 11 de julio de 1937 a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron
por salvarlo.