martes, 09 de septiembre de 2008
Leonard Bernstein (piano y director)
Orquesta Filarmónica de Nueva York






Gershwin nació en Nueva York el día 26 de septiembre de 1898, en Brooklyn para ser más exactos. Su familia era de origen ruso y parece que fue el clásico niño aventajado y con muy buen oído, de tal forma que aprendió a tocar el piano por sí mismo de forma autodidáctica.

Así que su padre, que vio el posible talento del joven George, se decidió a financiar los estudios del pequeño y le puso un profesor particular que ya le introdujo con más seriedad en el mundo de la música. Gracias a este profesor, Charles Hambitzer, pudo tomar contacto con los grandes clásicos europeos. El profesor opinaba que Gershwin era un auténtico genio, que deseaba dedicarse al jazz “y todas esas cosas”, aunque él era partidario de que dedicara su talento a otras opciones. No parece que tuviera demasiado poder de convicción por lo menos a corto plazo.

Otro compositor, también de origen ruso, conocido como Irving Berlin, que se llamaba en realidad Israel Balin, tuvo más influencia sobre Gershwin. Berlin era compositor de música para revistas de teatro. Alcanzó cierta notoriedad porque compuso obras dedicadas a los combatientes estadounidenses durante la primera guerra mundial.

También otro autor de ese mismo tipo de música, Jerome Kern, ejerció influencia en el joven compositor, quien en 1914 abandonó sus estudios para trabajar en una tienda de instrumentos musicales y discos donde había un piano.

El intrépido Gershwin se sentaba delante del piano y amenizaba a los clientes con las canciones de moda e, incluso, llegó a componer algunas. De ahí salió su primer éxito comercial que fue la música para una revista de Broadway, llamada “La, la Lucille”.

En 1916 Gershwin ya es una especie de máquina de componer y además sigue estudiando para mejorar su técnica, ya que era consciente de sus lagunas. Precisamente es este uno de los méritos de Gershwin, intentar mejorar siempre, con fe y entusiasmo. En esa época el citado Irving Berlin le ofrece ser su secretario musical , lo que Gershwin no aceptó.

En los Estados Unidos no existía tradición musical. La poca que existía era debida a los emigrantes europeos que llevaron allí sus modos musicales, como era el caso de los irlandeses, los griegos o los judíos y rusos. Así que no se puede hablar hasta ese momento de una música americana autóctona. Esto fue así hasta que llegó Gershwin que, además, fue curiosamente el primer compositor de EEUU que alcanzó notoriedad fuera de su propio país.

En 1920 Gershwin se anima a componer música para las salas de concierto, lo que supone un cierto giro en su carrera y con ello en la música de los Estados Unidos. El 12 de febrero de 1924 se estrenó en el Aeolian Hall de Nueva York, su "Rhapsody in blue", una obra escrita para piano y orquesta que mezclaba elementos procedentes del jazz, como la síncopas, y de la música clásica. La obra no fue acogida con generosidad y sí más bien con polémica por parte de la crítica.

"Rhapsody in blue" fue un encargo del director Paul Whiteman que había pedido a Gershwin una obra sinfónica para se interpretada como parte de un concierto de jazz. Fue orquestada por otro gran compositor estadounidense: Ferde Grofe. El nacimiento de "Rhapsody in blue" fue el punto de inflexión de la música sinfónica en ese país. A partir de ahí quedó demostrado que se podía mezclar elementos autóctonos del blues o el jazz con lo clásico.

A pesar de las reticencias iniciales, el éxito de la rapsodia de Gershwin estaba asegurado y fue casi inmediato. Tanto es así que muy pronto se empezó a interpretar en todos los Estados Unidos y en Europa, donde, por otra parte, el jazz en aquella época empezaba a ser muy admirado para serio disgusto de algunos.

Gershwin se ilusionó con la música sinfónica y cuando todavía estaba reciente el éxito de su rapsodia presentó al público una nueva obra. Esta vez fue el "Concierto para piano en Fa", al que siguió otra obra muy conocida de la mayor parte de los aficionados: "Un americano en París" que se presentó nada menos que en el Carnegie Hall de Nueva York con la orquesta Filarmónica de esa ciudad, una de las mejores formaciones del mundo, bajo la batuta de Walter Darmosh.

En fin, el mérito indiscutible de Gershwin es, según los musicólogos, haber sabido mezclar de forma convincente los elementos de la música clásica con el jazz y el blues. La obra de Gershwin transporta a los ambientes del Brooklyn de principios de siglo, denota un gran conocimiento de los mismos y nos habla de su propio carácter virtuoso y su afán de perfección. Gershwin ejerció gran influencia entre sus contemporáneos. En 1931 ganó el Premio Pulitzer por su comedia musical "Of Thee I sing", siendo el primer premio que se otorgó en esa categoría. Desgraciadamente un tumor cerebral acabó con su vida el 11 de julio de 1937 a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron por salvarlo.

Publicado por jrtapia @ 10:49  | El piano
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