Tercer Movimiento: In ruhig fliessender Bewegung
Orquesta del Festival de Lucerna
Claudio Abbado, director
La sinfonía nº 2 de Mahler nació como "Totenfeier" (Ritos
fúnebres), un poema sinfónico en un movimiento basado en el drama
poético "Dziady"* del poeta polaco Adam Mickiewicz, que
Mahler terminó en 1888. Cuando ya comenzaba a adquirir prestigio como
director de orquesta, presentó su obra al entonces eminente director
Hans von Bülow, que tuvo una reacción sumamente desfavorable y la
consideró antimusical. Muy desanimado, no obstante continuó su obra y
agregó tres movimientos más a fines de 1893 -eran los cuatro primeros
de la sinfonía que conocemos-. Mahler dejó la obra por un tiempo,
aunque era perfectamente consciente de que necesitaba un final.
Hans von Bülow moriría en 1894, y en su funeral Mahler escuchó una
musicalización de la oda "Aufersteh'n" (Resurrección) del poeta alemán
Friedrich Gottlieb Klopstock. Aquello fue una revelación: decidió
terminar su obra con su propia musicalización de dicho poema, sobre
cuyo texto añadiría algunas modificaciones, como la frase que aparece
casi al final "moriré para vivir".
Mahler diseñó un programa narrativo para la obra que reveló a
varias de sus amistades. Sin embargo, no aprobó su difusión pública.
El primer movimiento de la sinfonía representa un funeral y
responde a preguntas tales como: "¿Hay vida después de la muerte?"; el
segundo es un recuerdo de tiempos felices de la vida que se apagó; el
tercero representa una completa pérdida de fe, y la consideración de la
vida como un sinsentido; el cuarto movimiento, "Urlicht", un lied del
propio Mahler, expresa el renacimiento de la fe ("Yo soy de Dios, y
retornaré a Dios"), y el quinto y último movimiento, después del
regreso de las dudas del tercero y las preguntas del primero, termina
con una realización del amor de Dios, y el reconocimiento de la vida
después de la muerte (la Resurrección).
*Dziady era antiguamente un banquete/festival eslavo que
se hacía para conmemorar a los muertos. Literalmente, la palabra se
traduce como "antepasados". Se celebraba dos veces al año (en primavera
y en otoño). Durante la fiesta, los antiguos eslavos organizaban
libaciones y comidas rituales en las que se sacrificaban los alimentos
y el alcohol. En las mitologías locales estos banquetes se ofrecían
tanto por los vivos como por las almas de los antepasados que comparten
el dziady en las tinieblas. Para permitir que encuentren su camino al
mundo de los vivos, se encendían fuegos y velas. Esta tradición
prevaleció en la forma de banquete cristiano de "Zaduszki" (el 2 de
noviembre, Día de los Difuntos).
Los lituanos también tienen un banquete similar, llamado "Vėlinės".
Tiene raíces en épocas paganas, y se diferencia muy poco del eslavo
Dziady.
La segunda parte de la poema épico "Dziady" de Adam Mickiewicz se
dedica principalmente al banquete de Dziady organizado en lo que hoy es
Bielorrusia, y fue muy popular entre los rutenios y lituanos durante
los tiempos de la Mancomunidad Polaco-Lituana.
En Bielorrusia, Dziady se llevaba a cabo generalmente el último
sábado antes del día del San Demetrio, a fines de octubre/inicios de
noviembre (Dźmitreuskija dziady, San Demetrio Dziady). Había también el día Dziady de la Trinidad, el carnaval Dziady y algunas otras fechas.
En 1988 el Frente Popular de Bielorrusia inició el renacimiento de la
tradición en Bielorrusia. La iniciativa causó una fuerte oposición de
la administración comunista del país.